Regateo
Las autoridades de Tucumán parecen aguardar que se elabore un plan estratégico sobre las debilidades y fortalezas de la provincia. Falta una política seria. Por Roberto Delgado - Prosecretario de Redacción.
15 Enero 2008 Seguir en 
La inocencia de Oscar Asensio, director de Turismo de Tafí del Valle, para responder que la única forma de conseguir tarifas más baratas en los hostels es regatear, mostró un aspecto fundamental de la oferta turística y dejó abierta la duda acerca de lo mucho que falta hacer en este sector, en el que Tucumán sigue en grave falta, pese a que se ven perspectivas positivas.Los distintos factores de esta actividad en la provincia -Cámara, hoteleros, transportistas- están expectantes. Piensan que en los primeros 100 días de esta nueva gestión hay que observar. Juzgan interesante que se haya contratado como asesor del Gobierno al ex secretario de Turismo de Salta, Bernardo Racedo Aragón, para que haga un diagnóstico de las falencias y necesidades.
Advierten, eso sí, que el éxito de la política de Turismo en Salta, en los últimos tres lustros, se debió a decisiones del más alto nivel -el gobernador apoyando al funcionario del área-, decisiones que implicaron dos cosas básicas: inversiones fuertes (la provincia invirtió en el aeropuerto, en promociones, en rutas, en el centro de convenciones, en el cuidado del patrimonio, en el museo de alta montaña....) y en coordinación de tareas con el sector privado, además de la capacitación y profesionalización de los operadores.
Esa política derivó, con el tiempo, en la rapidez para reaccionar frente a cualquier hecho de interés. Por ejemplo, cuando Alemania envió a una experta para colaborar en el desarrollo del turismo en el Norte argentino, Salta en el acto le ofreció una casa para que se aloje... en Salta.
Los tucumanos piensan, entonces, que del vínculo con Racedo Aragón saldrá un plan estratégico. También observan que por primera vez el Gobierno de José Alperovich ha decidido hacer una campaña de promoción -se afectaron $ 2 millones- para dar a conocer a Tucumán en otras partes del país y para ofrecer un paquete turístico de cuatro días y tres noches, para lo cual se contrató a 10 agencias de Buenos Aires. Pero advierten, también, que la campaña hasta ahora no ha tenido éxito. Tampoco se ha hecho la difusión que se esperaba en los ómnibus de larga distancia. Y señalan que no basta que se haya elevado a $ 8 millones el presupuesto de Turismo, mientras que el de Cultura es de $ 22 millones.
A la vez, también están expectantes las nuevas autoridades del área, escudadas en que llegaron a la gestión sin experiencia. El secretario Roberto Martínez Zavalía tuvo la poca fortuna de que a la vez que anunciaba que Tucumán debía ser la capital nacional del turismo aventura y que se iban a hacer excursiones en 4x4 a las Ruinas de Quilmes, estallaba el conflicto judicial que derivó en el cierre de estas últimas.
Larga espera
Martínez Zavalía habló de que en esta materia deben intervenir “diferentes factores comunitarios, estatales y económicos”, pero hasta ahora parece que todos estuvieran esperando el diagnóstico de Racedo Aragón.
Mientras tanto, los operadores tucumanos dicen que Alperovich, tal como hizo en los primeros cuatro años de gobierno, nunca los recibió, y tampoco les contestó sus propuestas. También señalan que hay cosas básicas que no necesitan de un programa estratégico: que haya folletería y buenas guías para visitantes en Tafí del Valle; que se programen actividades para los jóvenes cuando llueve en la villa; que se gestione un cajero automático para San Pedro de Colalao; que se haga un proyecto para poner baños debajo de El Cristo en el cerro; que se agilice el plan para que haya buena provisión de agua en San Javier.
También señalan que, para promocionar a Tucumán en el ardiente verano, hacen falta tarifas más baratas y resolver con un trabajo muy fuerte el problema de los viajes aéreos, teniendo en cuenta que el pasaje Salta-Buenos Aires cuesta $ 400 y el viaje Tucumán-Buenos Aires, $ 800. No se trata, como dice Asensio, de regatear. Se trata de invertir y de tener una política clara.







