El gran agujero negro porteño

Los alcaldes precedentes debieron tolerar la situación de la obra social. Macri estima que si gana esta pulseada será un elemento muy valioso para alcanzar proyección nacional. Por Angel Anaya - Columnista.

15 Enero 2008
BUENOS AIRES.- Finalmente, el interventor de la obra social porteña -Obsba- pudo entrar a su destino con la publicación en el Boletín Oficial de la ciudad autónoma de la concluyente decisión de la Legislatura. El final del debate del gobierno comunal con el poderoso sindicato no llega empero a su último acto, pues seguirá en la Justicia de acuerdo con lo resuelto por el directorio desplazado.
Sin embargo, la situación más expectante no pasa por ahí, sino por la generalizada creencia desde hace unos cuantos años en que la obra social liderada por el geronte gremial Patricio Datarmini es un gran agujero negro que los alcaldes precedentes debieron tolerar y deparará grandes sorpresas. Según los asesores de Mauricio Macri en esta ocasión, se trataría del elemento más valioso para alcanzar un liderazgo nacional. Datarmini ha visto cómo la CGT moyanista dio un paso atrás  después de haber hecho punta el primer día de movilización, y el escaso apoyo que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) le prestó. En el primer caso, por consejo del jefe del Gabinete, Alberto Fernández, y en el segundo, por la fama de agujero negro de Obsba, donde médicos y docentes se han adherido a la decisión del macrismo. El grupo sindical desplazado tradicionalmente tuvo una militancia política de conveniencia, por lo que el gobierno kirchnerista, al que no ayudó en la campaña electoral en la cual el oficialismo fue tercero, ha preferido no darle la mano para evitar la contaminación que provoquen la Auditoría General porteña con su investigación y la Comisión Interdisciplinaria.

Oposición en vacaciones
El verano ha servido para demostrar el escaso poder de ejercicio político de la oposición, en playas y montañas, ajena a una realidad donde los problemas al parecer no la alcanzan, mientras el alcalde Macri le toma todo el espacio para sí ventilando irregularidades poco sorprendentes, aunque escandalosas, sobre el desorden administrativo y sesgos de corrupción.
Claro está que con esas revelaciones el macrismo carga sobre sí con el peso de la gran prueba de eficiencia para sus aspiraciones de liderazgo. El gran debate de la Plaza de Mayo es el único punto de atención que no puede abandonarse, sin perder de vista que los dos poderes -el nacional y el local- son los protagonistas, con la particularidad de que ambos se respetan eludiendo el diálogo ríspido que sofoca a la política nacional, inclusive en el tema de la seguridad, que ha pasado a ser secundario.
Tratar de esquivar los problemas frontales es el estilo de la Casa Rosada, como ha estado ocurriendo desde hace cuatro días con el  bloqueo del aeropuerto internacional de Ezeiza por personal de Aerolíneas y de Austral en demanda de salarios y que estaba contagiando en este momento al aeroparque metropolitano.
Un episodio que ha dado la vuelta al mundo saturando a los medios con las reacciones violentas de los viajeros desinformados. (De nuestra Sucursal)

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