Clara Rojas e Ingrid Betancourt escaparon, pero se perdieron en la selva

"Cuando se presentó la oportunidad huimos", contó la recién liberada. Sin embargo, las mujeres no pudieron alejarse del círculo de las FARC.

FELICIDAD Y EMOCION. Clara Roja, una de las rehenes en poder de las FARC, al momento de su liberación. AFP
FELICIDAD Y EMOCION. Clara Roja, una de las rehenes en poder de las FARC, al momento de su liberación. AFP
12 Enero 2008
BOGOTA, Colombia.- La ex rehén Clara Rojas -liberada después de haber permanecido en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- reveló que intentó fugarse en la selva, junto a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. Sin embargo, el plan fracasó y la amistad se deterioró.

"Nosotras empezamos a planear y cuando se presentó la oportunidad, nos fuimos. Pero no contamos con suerte porque nos perdimos. No alcanzamos a llegar muy lejos ni salir del círculo de los rebeldes en el que estábamos", dijo Rojas a la prensa. Confesó además que después de la fallida fuga su amistad con Betancourt se complicó, porque ambas se culpaban mutuamente del fracaso.

La guerrilla les advirtió de los riesgos de escapar en la selva y las intimidó dejando serpientes y tarántulas en donde dormían. La abogada reveló también que como castigo estuvieron amarradas durante un mes, y que solamente les quitaban las cadenas para que se bañaran.

La ex política relató que después logró recomponer la amistad y la comunicación con Betancourt, y que ella fue la primera persona a la que le contó que estaba embarazada. Tras el nacimiento de su hijo Emmanuel, las dos mujeres fueron separadas. La liberada afirmó que jamás pudo contarle al padre del niño que estaba embarazada, y que aún ignora si ese hombre sabe que tiene un hijo.

"La verdad es que no tengo información de dónde se encuentra. De hecho, una vez escuché que había muerto... toda esa situación la afronto yo sola", narró.

Rojas -compañera de fórmula de Betancourt- estuvo secuestrada cinco años y 10 meses. Luego del reencuentro con sus familiares, del agradecimiento a Chávez y del pedido a la comunidad internacional para que presione por la liberación de los demás rehenes, contó ayer cómo vivió sus casi 2.000 días de cautiverio.

La ex parlamentaria Consuelo González, quién fue soltada junto a Rojas, también brindó un relato, en el que dijo que casi siempre los rehenes duermen en hamacas colgadas de los árboles o en plásticos sobre el piso. Se alimentan de arroz, lentejas, porotos, arvejas o pasta; y sólo comen carne cuando los guerrilleros cazan un animal salvaje.

González añadió que, aunque reciben elementos de aseo como jabón, cepillos y crema dental, los rehenes se bañan en ríos, en horarios impuestos; y, aunque sufren paludismo y otras enfermadades tropicales, reciben remedios pero no atención médica.

Rojas y González emprenderán un viaje por países latinoamericanos para agradecer las gestiones humanitarias por su liberación. A la Argentina llegarían el 26 de enero, y se entrevistarán con la presidenta Cristina Fernández. (Reuter, Télam y AFP-NA)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios