10 Enero 2008 Seguir en 
JERUSALEN.- En el arranque de su gira por Oriente Medio, el presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, supeditaron ayer la obtención de un acuerdo de paz israelo-palestino al fin de la violencia en Gaza, bajo control de los islamistas de Hamas. Bush, que fue recibido con gran pompa a mediodía en Israel, urgió asimismo al presidente palestino, Mahmoud Abbas, a poner fin a los disparos de cohetes desde la Franja de Gaza, algo imposible desde que Hamas le arrebató el control de ese territorio en junio, con lo que sólo ejerce su autoridad en Cisjordania.
Mientras Bush era recibido por las autoridades israelíes, 20 cohetes Qassam y varias granadas de mortero cayeron en la ciudad israelí de Sderot. Hubo sólo daños materiales. Paralelamente, colonos judíos ocuparon de forma simbólica dos colinas de Cisjordania con puestos de avanzada ilegales para asentamientos. Y en el diario “Jerusalem Post”, grupos judíos se movilizaron con anuncios a toda página contra un Estado palestino. Respecto del problema territorial, Olmert reiteró el compromiso de desmantelar los asentamientos ilegales en Cisjordania, sin que por el momento se hayan tomado medidas al respecto. Los palestinos reprochan a los israelíes que prosigan la colonización en Cisjordania y los israelíes reclaman más garantías de seguridad.
Pese a todo eso, Bush sigue defendiendo la arriesgada tesis de que hasta fines de 2008 será posible trazar las bases para un acuerdo de paz que lleve a la creación de un Estado palestino. Sin embargo, las negociaciones entre israelíes y palestinos han caído tras la conferencia de Annapolis “en las mismas arenas movedizas que todos los anteriores procesos de paz”, comentó ayer el diario “The Washington Post”. Hasta el propio asesor de seguridad de la Casa Blanca, Stephen Hadley, reconoce que las posibilidades no son ni remotamente tan buenas como se dijo en Annapolis.
Viaje a Ramallah
Bush se trasladará hoy a la localidad cisjordana de Ramallah para reunirse con Abbas, en lo que será la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a esta ciudad, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). “Tiene que haber un compromiso firme por parte del gobierno palestino para tratar con los extremistas y los terroristas que podrían querer utilizar el territorio como retaguardia contra Israel”, afirmó. “No puede esperar de los israelíes, y yo sin duda no lo hago, que acepten un Estado en su frontera que servirá de base para actividades terroristas”, recalcó. Las declaraciones de Olmert estaban en sintonía con las suyas; insistió en que no se podría firmar un acuerdo de paz con los palestinos mientras los grupos armados tuvieran voz. “No habrá paz a no ser que se pare el terrorismo en todas partes. Gaza debe formar parte del lote y mientras continúe el terrorismo será muy, muy difícil llegar a un arreglo pacífico entre nosotros y los palestinos”, aseguró el premier israelí.
Abbas, que desde junio carece de medios para actuar en Gaza, se niega a dialogar con Hamas mientras no deponga las armas. El ejército israelí tampoco ha logrado detener los disparos de obuses pese a sus operaciones en este territorio, que mantiene bajo asedio.
Aunque Bush y Olmert se muestran optimistas, no se esperan grandes avances sobre la crisis durante los tres días de conversaciones que mantendrá el presidente estadounidenses con los líderes de ambos bandos. (AFP-NA)
Mientras Bush era recibido por las autoridades israelíes, 20 cohetes Qassam y varias granadas de mortero cayeron en la ciudad israelí de Sderot. Hubo sólo daños materiales. Paralelamente, colonos judíos ocuparon de forma simbólica dos colinas de Cisjordania con puestos de avanzada ilegales para asentamientos. Y en el diario “Jerusalem Post”, grupos judíos se movilizaron con anuncios a toda página contra un Estado palestino. Respecto del problema territorial, Olmert reiteró el compromiso de desmantelar los asentamientos ilegales en Cisjordania, sin que por el momento se hayan tomado medidas al respecto. Los palestinos reprochan a los israelíes que prosigan la colonización en Cisjordania y los israelíes reclaman más garantías de seguridad.
Pese a todo eso, Bush sigue defendiendo la arriesgada tesis de que hasta fines de 2008 será posible trazar las bases para un acuerdo de paz que lleve a la creación de un Estado palestino. Sin embargo, las negociaciones entre israelíes y palestinos han caído tras la conferencia de Annapolis “en las mismas arenas movedizas que todos los anteriores procesos de paz”, comentó ayer el diario “The Washington Post”. Hasta el propio asesor de seguridad de la Casa Blanca, Stephen Hadley, reconoce que las posibilidades no son ni remotamente tan buenas como se dijo en Annapolis.
Viaje a Ramallah
Bush se trasladará hoy a la localidad cisjordana de Ramallah para reunirse con Abbas, en lo que será la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a esta ciudad, sede de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). “Tiene que haber un compromiso firme por parte del gobierno palestino para tratar con los extremistas y los terroristas que podrían querer utilizar el territorio como retaguardia contra Israel”, afirmó. “No puede esperar de los israelíes, y yo sin duda no lo hago, que acepten un Estado en su frontera que servirá de base para actividades terroristas”, recalcó. Las declaraciones de Olmert estaban en sintonía con las suyas; insistió en que no se podría firmar un acuerdo de paz con los palestinos mientras los grupos armados tuvieran voz. “No habrá paz a no ser que se pare el terrorismo en todas partes. Gaza debe formar parte del lote y mientras continúe el terrorismo será muy, muy difícil llegar a un arreglo pacífico entre nosotros y los palestinos”, aseguró el premier israelí.
Abbas, que desde junio carece de medios para actuar en Gaza, se niega a dialogar con Hamas mientras no deponga las armas. El ejército israelí tampoco ha logrado detener los disparos de obuses pese a sus operaciones en este territorio, que mantiene bajo asedio.
Aunque Bush y Olmert se muestran optimistas, no se esperan grandes avances sobre la crisis durante los tres días de conversaciones que mantendrá el presidente estadounidenses con los líderes de ambos bandos. (AFP-NA)







