09 Enero 2008 Seguir en 
PARIS.- “¡Olviden por una vez a Carla. Tenemos mucho que hacer!”, dijo ayer Nicolas Sarkozy en conferencia de prensa. Tras sus escapadas, fuertemente criticadas, con la cantante Carla Bruni a Egipto y a Jordania, el presidente francés se presentó como un hombre de Estado visionario y defendió, combativo, su política de reformas ante 600 periodistas.
La idea central de Sarkozy es que Francia y Europa deben ponerse en forma para afrontar la nueva era con potencias mundiales en ciernes como India y China. Más aún, dijo que quiere contribuir a la formación de una nueva civilización mundial, en la que las personas convivan mejor.
El mandatario retomó su imagen de hombre de acción y basó su programa de gobierno en la fuerte idea de la “política de civilización” del filósofo Edgar Morin. Además, rechazó la acusación de que utiliza su flirteo con fines de propaganda política. “Si tienen miedo de que mis vacaciones se utilicen indebidamente con fines políticos, entonces no envíen fotógrafos”, les dijo risueño a los periodistas.
Después citó los peligros derivados de la crisis crediticia en Estados Unidos y de los fondos de riesgo para probar la necesidad de sus reformas. “¿Creemos realmente que nuestra civilización podrá superar sin sufrir daños los embates del capitalismo financiero?”, preguntó. También se mostró a la ofensiva al hablar de las antiguas potencias mundiales. “No es viable el mundo del siglo XXI con una organización del siglo XX”, explicó. En ese sentido, impulsará la conversión del G-8 en G-13, que integre a todos los grandes países emergentes, y la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, entre otros planes. (DPA)
La idea central de Sarkozy es que Francia y Europa deben ponerse en forma para afrontar la nueva era con potencias mundiales en ciernes como India y China. Más aún, dijo que quiere contribuir a la formación de una nueva civilización mundial, en la que las personas convivan mejor.
El mandatario retomó su imagen de hombre de acción y basó su programa de gobierno en la fuerte idea de la “política de civilización” del filósofo Edgar Morin. Además, rechazó la acusación de que utiliza su flirteo con fines de propaganda política. “Si tienen miedo de que mis vacaciones se utilicen indebidamente con fines políticos, entonces no envíen fotógrafos”, les dijo risueño a los periodistas.
Después citó los peligros derivados de la crisis crediticia en Estados Unidos y de los fondos de riesgo para probar la necesidad de sus reformas. “¿Creemos realmente que nuestra civilización podrá superar sin sufrir daños los embates del capitalismo financiero?”, preguntó. También se mostró a la ofensiva al hablar de las antiguas potencias mundiales. “No es viable el mundo del siglo XXI con una organización del siglo XX”, explicó. En ese sentido, impulsará la conversión del G-8 en G-13, que integre a todos los grandes países emergentes, y la ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU, entre otros planes. (DPA)







