Pilar Bauzá desistió de su intención de regresar a Somalia

La enfermera argentina rompió el silencio.

ALLA LEJOS. Pilas atendía a niños con desnutrición severa. NA
ALLA LEJOS. Pilas atendía a niños con desnutrición severa. NA
09 Enero 2008
BUENOS AIRES.- Pilar Bauzá, la enfermera argentina de Médicos Sin Fronteras (MSF) que estuvo secuestrada una semana en Somalia, confirmó ayer que no tiene intenciones de regresar al país africano pese a que quedó inconclusa su misión. “No voy a regresar a Somalia; ni creo que mi familia me deje regresar”, dijo la joven de 27 años, cuya primera misión humanitaria se convirtió en drama cuando fue secuestrada junto con la médica española Mercedes García, también cooperante de MSF. En la primera rueda de prensa que brindó luego de llegar al país, Pilar dijo que le queda el buen recuerdo de haber estado haciendo tareas humanitarias durante cinco meses en Africa, pero que ahora sólo piensa en estar con su familia.

Trabajó en Tucumán
Consultada sobre la elección de Somalia para realizar una tarea humanitaria y no la Argentina, por ejemplo, respondió que hizo varias acciones humanitarias en Santa Fe, Tucumán, Entre Ríos y en Buenos Aires. “Ir a Africa, a través de Médicos sin Fronteras, era dar un salto”, explicó. “Pero yo siempre fui igual con mis pacientes de acá, como con los de allá”, aclaró.
La joven relató que durante el cautiverio todo era incertidumbre y miedo, porque estaba en un país del otro lado del mundo. “Cuando nos liberaron caminamos medio día por las montañas y entramos en un auto que nos dejó en un hotel, pero no sé bien cómo fueron las negociaciones”, explicó.
En Somalía, Pilar integraba un grupo que daba asistencia a niños con cuadros de desnutrición severa, y estaba junto a otra enfermera, dos médicas y otras tres personas. Evitó profundizar en el momento en que se produjo el secuestro; sólo mencionó que estaban yendo al hospital, como todos los días, para atender a chicos cuando fueron capturadas por un grupo armado. Durante el tiempo en que estuvo cautiva, Pilar durmió a la intemperie y comió lo que le acercaban sus captores, pero puntualizó no tenía casi contacto con ellos. Sobre si sabía del pago de rescate -los secuestradores pedían U$S 250.000 para liberarlas-, dijo que no sabía nada al respecto. (NA)

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