09 Enero 2008 Seguir en 
JERUSALEN.- El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmoud Abbas, acordaron ayer acelerar sus negociaciones de paz, en vísperas de la llegada a la región del presidente estadounidense, George W. Bush. Tras dos horas de reunión en Jerusalén, ambos dirigentes instruyeron a sus respectivos jefes negociadores para que aborden los temas más sensibles, en particular el futuro de Jerusalén, la colonización, los refugiados, las fronteras y la seguridad común.
Bush llegará hoy a Jerusalén. El objetivo de su gira por la región es fomentar los esfuerzos de paz entre palestinos e israelíes -en medio de un gran escepticismo-, y a la vez intentar aumentar la oposición a Irán por parte de los países árabes. Se trata de su primera visita como presidente a Israel y a Cisjordania, en la que tratará de mejoras las frágiles negociaciones destinadas a forjar un acuerdo de paz para fines de 2008.
Las posibilidades de un acuerdo antes de que abandone la Casa Blanca, en enero próximo, parecen reducidas, y no se esperan avances sustanciales, más allá del compromiso firmado en la conferencia de paz realizada en noviembre en Annapolis, Maryland.
Los negociadores israelíes y palestinos acordaron ayer debatir directamente las cuestiones de fondo sobre el estatuto final de los territorios ocupados. Cualquier problema durante estas negociaciones será presentado a Olmert y a Abbas, que decidieron reunirse dos veces al mes.
La cuestión territorial
Los proyectos de construcción israelíes en la región de Jerusalén obstaculizan las negociaciones de paz reanudadas con bombo y platillo en noviembre, en la conferencia de Annapolis que organizó Bush para favorecer la creación de un Estado palestino. Los palestinos exigen el cese de la colonización, aunque Israel hizo saber que pretende continuar la construcción en las colonias que quiere mantener bajo su soberanía en el marco de un acuerdo de paz.
Ambiente hostil
Miles de palestinos convocados por Hamas y la Yihad Islámica se manifestaron ayer en la Franja de Gaza contra la visita de Bush, y para exigir la reapertura de los pasos limítrofes del territorio. El ejército israelí impuso un cierre total a Cisjordania durante la visita del mandatario. Unos 11.000 policías y decenas de agentes secretos estadounidenses se hallan movilizados por la visita. (AFP-NA)
Bush llegará hoy a Jerusalén. El objetivo de su gira por la región es fomentar los esfuerzos de paz entre palestinos e israelíes -en medio de un gran escepticismo-, y a la vez intentar aumentar la oposición a Irán por parte de los países árabes. Se trata de su primera visita como presidente a Israel y a Cisjordania, en la que tratará de mejoras las frágiles negociaciones destinadas a forjar un acuerdo de paz para fines de 2008.
Las posibilidades de un acuerdo antes de que abandone la Casa Blanca, en enero próximo, parecen reducidas, y no se esperan avances sustanciales, más allá del compromiso firmado en la conferencia de paz realizada en noviembre en Annapolis, Maryland.
Los negociadores israelíes y palestinos acordaron ayer debatir directamente las cuestiones de fondo sobre el estatuto final de los territorios ocupados. Cualquier problema durante estas negociaciones será presentado a Olmert y a Abbas, que decidieron reunirse dos veces al mes.
La cuestión territorial
Los proyectos de construcción israelíes en la región de Jerusalén obstaculizan las negociaciones de paz reanudadas con bombo y platillo en noviembre, en la conferencia de Annapolis que organizó Bush para favorecer la creación de un Estado palestino. Los palestinos exigen el cese de la colonización, aunque Israel hizo saber que pretende continuar la construcción en las colonias que quiere mantener bajo su soberanía en el marco de un acuerdo de paz.
Ambiente hostil
Miles de palestinos convocados por Hamas y la Yihad Islámica se manifestaron ayer en la Franja de Gaza contra la visita de Bush, y para exigir la reapertura de los pasos limítrofes del territorio. El ejército israelí impuso un cierre total a Cisjordania durante la visita del mandatario. Unos 11.000 policías y decenas de agentes secretos estadounidenses se hallan movilizados por la visita. (AFP-NA)







