03 Diciembre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- Sobrevivientes y parientes de las 48 personas que perecieron en la Cuesta de El Totoral al desbarrancarse el ómnibus que los traía de regreso a esta ciudad querellaron al dueño del transporte y a dos policías del puesto de control de Huacra. Raúl Oyola, de Alberdi, fue acusado de "cohecho activo", mientras que a los suboficiales Manuel Antonio Garzón y Héctor Orlando Luján, se les adjudica "violación de los deberes de funcionario público y cohecho pasivo".
La presentación, patrocinada por el letrado Julio César Herrera, fue hecha ante la fiscal Eva Frías de Ruiz. "Como consecuencia de los delitos señalados, sobrevivientes y familiares de las víctimas sufrimos diversas lesiones físicas y hasta psíquicas", sostienen los querellantes en el documento.
"Los delitos que se señalan fueron, en principio -añaden-, los hechos que originaron el siniestro en Catamarca el 15 de setiembre, cuando se desbarrancó el ómnibus. Del relato de los hechos y de las probanzas resultará de modo definitivo que, de no haber mediado el cohecho y la violación de los deberes por parte del personal policial, el transporte en que nos conducíamos o se conducían los fallecidos no podría haber transitado ni ser conducido fuera de la provincia".
En la presentación observan que debería haberse secuestrado el vehículo ya que transportaba pasajeros en exceso y no habían sido realizados los peritajes técnicos indispensables para realizar la travesía. "Es, en definitiva, la decisión del personal policial, previamente ?arreglado? por el propietario del vehículo, lo que permitió que este continúe con su destino, y que se produjera el desenlace fatal".
Presuntas amenazas
En la demanda se exponen en forma pormenorizada los acontecimientos que precedieron a la tragedia y se menciona las protestas que generó el exceso de pasajeros. El total de pasajeros era de setenta y dos personas y el transporte tenía capacidad para cincuenta y dos. Oyola, según el relato, amenazó con no reintegrar el precio ya abonado y con no trasladar a los pasajeros hasta Concepción. "Ante tamaña alternativa, y vistos los escasos medios económicos de los pasajeros, se colocaron banquillos en el pasillo y en muchos asientos con capacidad para dos personas se ubicaron tres", se indica. También se advierte que uno de los choferes no estaba en condiciones legales de conducir y que el dueño del transporte iba delante del ómnibus en un auto blanco. Aseguran que en Huacra no fueron controlados por la Policía; en cambio sí lo fueron en Catamarca. Fue allí donde el paso del transporte habría sido "arreglado" por Oyola. (C)
La presentación, patrocinada por el letrado Julio César Herrera, fue hecha ante la fiscal Eva Frías de Ruiz. "Como consecuencia de los delitos señalados, sobrevivientes y familiares de las víctimas sufrimos diversas lesiones físicas y hasta psíquicas", sostienen los querellantes en el documento.
"Los delitos que se señalan fueron, en principio -añaden-, los hechos que originaron el siniestro en Catamarca el 15 de setiembre, cuando se desbarrancó el ómnibus. Del relato de los hechos y de las probanzas resultará de modo definitivo que, de no haber mediado el cohecho y la violación de los deberes por parte del personal policial, el transporte en que nos conducíamos o se conducían los fallecidos no podría haber transitado ni ser conducido fuera de la provincia".
En la presentación observan que debería haberse secuestrado el vehículo ya que transportaba pasajeros en exceso y no habían sido realizados los peritajes técnicos indispensables para realizar la travesía. "Es, en definitiva, la decisión del personal policial, previamente ?arreglado? por el propietario del vehículo, lo que permitió que este continúe con su destino, y que se produjera el desenlace fatal".
Presuntas amenazas
En la demanda se exponen en forma pormenorizada los acontecimientos que precedieron a la tragedia y se menciona las protestas que generó el exceso de pasajeros. El total de pasajeros era de setenta y dos personas y el transporte tenía capacidad para cincuenta y dos. Oyola, según el relato, amenazó con no reintegrar el precio ya abonado y con no trasladar a los pasajeros hasta Concepción. "Ante tamaña alternativa, y vistos los escasos medios económicos de los pasajeros, se colocaron banquillos en el pasillo y en muchos asientos con capacidad para dos personas se ubicaron tres", se indica. También se advierte que uno de los choferes no estaba en condiciones legales de conducir y que el dueño del transporte iba delante del ómnibus en un auto blanco. Aseguran que en Huacra no fueron controlados por la Policía; en cambio sí lo fueron en Catamarca. Fue allí donde el paso del transporte habría sido "arreglado" por Oyola. (C)
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