08 Enero 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- George W. Bush viaja hoy a Oriente Medio con el objetivo de reforzar un incipiente proceso de paz entre israelíes y palestinos, y para subrayar que su país no dejará a sus aliados en el Golfo solos ante Irán. “Apoyaremos a los demócratas y a los reformadores, desde Beirut y Bagdad a Damasco y Teherán”, señaló ayer respecto de la primera visita de un presidente estadounidense a la región desde 1998.
A pesar del escepticismo que genera el tema, Bush dijo ser optimista sobre la capacidad de los líderes israelíes y palestinos de superar 60 años de guerra antes de que termine su mandato, en enero de 2009. Se trata de continuar la dirección pautada a fines de noviembre en el encuentro de Annapolis (Estados Unidos), donde las partes en conflicto se comprometieron a relanzar su estancado diálogo de paz y buscar un acuerdo antes de 2009 que lleve a la creación de un Estado palestino que coexista con Israel.
Entre su llegada, mañana, a Tel Aviv, y su regreso a Estados Unidos, el 16, Bush tratará de dar la impresión de que se compromete con el tema, en particular a los países árabes, sin cuya anuencia la paz parece imposible. Luego de visitar Israel y Ramallah, Cisjordania, donde se reunirá con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, Bush visitará también Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto, para asegurarse de que ellos también quieren la paz en Oriente Medio, según sus propias declaraciones.
Los expertos coinciden en que las posibilidades de un acuerdo en los próximos meses son bajas. Hay desacuerdos sobre aspectos esenciales, como cuáles serían las fronteras del Estado palestino. También está el tema del movimiento palestino Hamas, que se niega a reconocer la existencia de Israel, y los asentamientos israelíes. Por lo pronto, se encontrará con Abbas y con el premier israelí, Ehud Olmert, por separado.
Vecino peligroso
El otro objetivo declarado de su viaje es el de apoyar a sus aliados en el Golfo, y explicarles el tema del informe de Inteligencia estadounidense sobre el programa nuclear iraní. El documento, que concluye en que los iraníes abandonaron su programa bélico hace años, pudo haber hecho creer a algunos Estados árabes aliados de Estados Unidos que podía bajar la guardia con Irán. “Si todas las opciones quedaran sobre la mesa, yo creo que podemos resolver este problema diplomáticamente”, dijo Bush, para responder también a la otra inquietud de una eventual nueva invasión estadounidense en la región. Un incidente naval ocurrido en el Estrecho de Ormuz elevó súbitamente la tensión entre Washington y Teherán. Cinco lanchas rápidas iraníes se aproximaron el domingo a unos 200 metros de tres buques de guerra estadounidenses en aguas internacionales del estrecho de Ormuz, vía obligada para el petróleo del Golfo, y los amenazaron con hacerlos explotar. (Reuter)
A pesar del escepticismo que genera el tema, Bush dijo ser optimista sobre la capacidad de los líderes israelíes y palestinos de superar 60 años de guerra antes de que termine su mandato, en enero de 2009. Se trata de continuar la dirección pautada a fines de noviembre en el encuentro de Annapolis (Estados Unidos), donde las partes en conflicto se comprometieron a relanzar su estancado diálogo de paz y buscar un acuerdo antes de 2009 que lleve a la creación de un Estado palestino que coexista con Israel.
Entre su llegada, mañana, a Tel Aviv, y su regreso a Estados Unidos, el 16, Bush tratará de dar la impresión de que se compromete con el tema, en particular a los países árabes, sin cuya anuencia la paz parece imposible. Luego de visitar Israel y Ramallah, Cisjordania, donde se reunirá con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, Bush visitará también Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto, para asegurarse de que ellos también quieren la paz en Oriente Medio, según sus propias declaraciones.
Los expertos coinciden en que las posibilidades de un acuerdo en los próximos meses son bajas. Hay desacuerdos sobre aspectos esenciales, como cuáles serían las fronteras del Estado palestino. También está el tema del movimiento palestino Hamas, que se niega a reconocer la existencia de Israel, y los asentamientos israelíes. Por lo pronto, se encontrará con Abbas y con el premier israelí, Ehud Olmert, por separado.
Vecino peligroso
El otro objetivo declarado de su viaje es el de apoyar a sus aliados en el Golfo, y explicarles el tema del informe de Inteligencia estadounidense sobre el programa nuclear iraní. El documento, que concluye en que los iraníes abandonaron su programa bélico hace años, pudo haber hecho creer a algunos Estados árabes aliados de Estados Unidos que podía bajar la guardia con Irán. “Si todas las opciones quedaran sobre la mesa, yo creo que podemos resolver este problema diplomáticamente”, dijo Bush, para responder también a la otra inquietud de una eventual nueva invasión estadounidense en la región. Un incidente naval ocurrido en el Estrecho de Ormuz elevó súbitamente la tensión entre Washington y Teherán. Cinco lanchas rápidas iraníes se aproximaron el domingo a unos 200 metros de tres buques de guerra estadounidenses en aguas internacionales del estrecho de Ormuz, vía obligada para el petróleo del Golfo, y los amenazaron con hacerlos explotar. (Reuter)







