07 Enero 2008 Seguir en 
BOGOTA, Colombia.- El vicepresidente colombiano, Francisco Santos, acusó a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia de mentirosas, y afirmó que la capacidad de los rebeldes para manipular y cometer atrocidades no tiene límites.
En expresiones formuladas a la prensa en la ciudad costera de Cartagena y publicadas hoy por el diario "El Tiempo", Santos expresó que la guerrilla se burla y miente, en alusión al incumplimiento de la anunciada liberación de Clara Rojas, de su hijo Emmanuel y de la ex legisladora Consuelo González.
Por otra parte, en sus primeras y esperadas declaraciones tras confirmarse que el niño efectivamente no estaba en poder de FARC, como él creía, el presidente venezolano, Hugo Chávez, celebró ayer la noticia y señaló que lo más importante es que el pequeño está libre.
Chávez -uno de los grandes perdedores del fracaso de la operación de rescate- también dijo que su Gobierno sigue esperando nuevas indicaciones de la guerrilla para concretar la prometida liberación de Rojas y de González de Perdomo.
El trágico periplo de un niño
Emmanuel tiene entre tres y cuatro años y se ha convertido en el símbolo del drama de los rehenes. Nacido en cautiverio e hijo de la rehén Rojas -quien mantuvo una relación consentida con uno de sus secuestradores- el niño dio su nombre a la operación lanzada por Venezuela con la esperanza de recuperarlo de la selva junto con su madre y a la otra cautiva.
Sin embargo, cuando la liberación se demoraba y el mundo entero se preguntaba el porqué, el presidente Alvaro Uribe anunció que la principal guerrilla de su país no entregaba a los tres cautivos que había acordado con su par venezolano Hugo Chávez porque no tenía a uno de ellos.
Uribe provocó una sorpresa cuando lanzó la hipótesis de que el chico se encontraría en un hogar del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar en Bogotá con el nombre de Juan David Gómez Tapiero, y presentaría graves signos de la tortura sufrida durante su cautiverio.
Esa posibilidad fue reforzada el miércoles: José Crisanto Gómez, el hombre que se presentó como tío abuelo del niño reconoció ante la Justicia colombiana que no es familiar suyo, sino que "pertenece a las FARC", según dijo.
El sujeto -que ya declaró ante la Policía y se encuentra bajo custodia- relató que en 2005 unos guerrilleros aparecieron en su casa en El Retorno, en el distrito de Guaviare, y le entregaron al menor bajo amenazas sino accedía a hacerse cargo de él.
Sin embargo, a los pocos días tuvo problemas. La criatura estaba en muy malas condiciones y sufrió una diarrea crónica que obligó a Gómez a llevarla a un hospital.
Los médicos le dijeron que el paciente se encontraba en un estado lamentable: estaba desnutrido, con una fractura en un brazo, paludismo y afectado por leishmaniasis. Allí, ante las sospechas de malos tratos, intervino el Estado, que tomó al pequeño bajo su custodia.
Gómez relató que se olvidó del asunto; de hecho, le pareció un alivio. Hasta que hace un mes los rebeldes regresaron a su humilde vivienda para recuperarlo y lo amenazaron para que lo trajera de nuevo antes del 30 de diciembre.
Pero el Gobierno se lo negó porque cuando hay sospechas de malos tratos, no los devuelven. Mientras tanto, la Fiscalía colombiana ya estaba investigando el caso. Por ello, Uribe barajó la tesis de que el niño es efectivamente Emmanuel.
Actualmente, el presunto hijo de Rojas se encuentra con una madre sustituta, tras haberse recuperado de sus enfermedades. Sin embargo, tiene un retraso en su desarrollo psicomotor y no camina solo. El policía Jhon Frank Pinchao, un cautivo que logró escapar, contó que la guerrilla maltrataba al menor y que su cuerpo presentaba quemaduras de cigarrillos infligidas durante el cautiverio.
Pinchao aseveró además que los rebeldes jugaban con el amor de madre de la ex candidata a la vicepresidencia, puesto que no le dejaban ver a su hijo salvo unas pocas horas por días. Mientras tanto, las autoridades aguardan ahora por las contrapruebas de ADN para corroborar su identidad. Los primeros análisis dieron positivos, al ser cotejados con las muestras de la posible abuela del menor. (Télam-Especial)
En expresiones formuladas a la prensa en la ciudad costera de Cartagena y publicadas hoy por el diario "El Tiempo", Santos expresó que la guerrilla se burla y miente, en alusión al incumplimiento de la anunciada liberación de Clara Rojas, de su hijo Emmanuel y de la ex legisladora Consuelo González.
Por otra parte, en sus primeras y esperadas declaraciones tras confirmarse que el niño efectivamente no estaba en poder de FARC, como él creía, el presidente venezolano, Hugo Chávez, celebró ayer la noticia y señaló que lo más importante es que el pequeño está libre.
Chávez -uno de los grandes perdedores del fracaso de la operación de rescate- también dijo que su Gobierno sigue esperando nuevas indicaciones de la guerrilla para concretar la prometida liberación de Rojas y de González de Perdomo.
El trágico periplo de un niño
Emmanuel tiene entre tres y cuatro años y se ha convertido en el símbolo del drama de los rehenes. Nacido en cautiverio e hijo de la rehén Rojas -quien mantuvo una relación consentida con uno de sus secuestradores- el niño dio su nombre a la operación lanzada por Venezuela con la esperanza de recuperarlo de la selva junto con su madre y a la otra cautiva.
Sin embargo, cuando la liberación se demoraba y el mundo entero se preguntaba el porqué, el presidente Alvaro Uribe anunció que la principal guerrilla de su país no entregaba a los tres cautivos que había acordado con su par venezolano Hugo Chávez porque no tenía a uno de ellos.
Uribe provocó una sorpresa cuando lanzó la hipótesis de que el chico se encontraría en un hogar del Instituto Colombiano del Bienestar Familiar en Bogotá con el nombre de Juan David Gómez Tapiero, y presentaría graves signos de la tortura sufrida durante su cautiverio.
Esa posibilidad fue reforzada el miércoles: José Crisanto Gómez, el hombre que se presentó como tío abuelo del niño reconoció ante la Justicia colombiana que no es familiar suyo, sino que "pertenece a las FARC", según dijo.
El sujeto -que ya declaró ante la Policía y se encuentra bajo custodia- relató que en 2005 unos guerrilleros aparecieron en su casa en El Retorno, en el distrito de Guaviare, y le entregaron al menor bajo amenazas sino accedía a hacerse cargo de él.
Sin embargo, a los pocos días tuvo problemas. La criatura estaba en muy malas condiciones y sufrió una diarrea crónica que obligó a Gómez a llevarla a un hospital.
Los médicos le dijeron que el paciente se encontraba en un estado lamentable: estaba desnutrido, con una fractura en un brazo, paludismo y afectado por leishmaniasis. Allí, ante las sospechas de malos tratos, intervino el Estado, que tomó al pequeño bajo su custodia.
Gómez relató que se olvidó del asunto; de hecho, le pareció un alivio. Hasta que hace un mes los rebeldes regresaron a su humilde vivienda para recuperarlo y lo amenazaron para que lo trajera de nuevo antes del 30 de diciembre.
Pero el Gobierno se lo negó porque cuando hay sospechas de malos tratos, no los devuelven. Mientras tanto, la Fiscalía colombiana ya estaba investigando el caso. Por ello, Uribe barajó la tesis de que el niño es efectivamente Emmanuel.
Actualmente, el presunto hijo de Rojas se encuentra con una madre sustituta, tras haberse recuperado de sus enfermedades. Sin embargo, tiene un retraso en su desarrollo psicomotor y no camina solo. El policía Jhon Frank Pinchao, un cautivo que logró escapar, contó que la guerrilla maltrataba al menor y que su cuerpo presentaba quemaduras de cigarrillos infligidas durante el cautiverio.
Pinchao aseveró además que los rebeldes jugaban con el amor de madre de la ex candidata a la vicepresidencia, puesto que no le dejaban ver a su hijo salvo unas pocas horas por días. Mientras tanto, las autoridades aguardan ahora por las contrapruebas de ADN para corroborar su identidad. Los primeros análisis dieron positivos, al ser cotejados con las muestras de la posible abuela del menor. (Télam-Especial)







