El Papa rezó por un estilo de vida austero

Duro cuestionamiento contra la globalización.

ALEGATO. Benedicto XVI criticó severamente el ansia de lujo que impera. REUTERS
ALEGATO. Benedicto XVI criticó severamente el ansia de lujo que impera. REUTERS
07 Enero 2008
ROMA.- El Papa Benedicto XVI criticó con dureza la globalización y el ansia de lujo durante la misa de la Epifanía del Señor en la catedral de San Pedro. "No puede decirse que la globalización sea sinónimo de orden mundial, sino más bien lo contrario", afirmó.
El pontífice criticó, además, la lucha por obtener el control de las principales fuentes de energía. "Los conflictos por la supremacía económica y por fuentes de energía, agua y materias primas dificultan el trabajo de aquellos que buscan construir un mundo más justo y solidario", aseveró. Asimismo, aseguró que, para lograr esto, es necesario distribuir las riquezas de manera ecuánime.

Necesidad de esperanza
El sumo pontífice agregó que el mundo necesita de una esperanza que permita que el género humano anteponga el bienestar de todos al lujo de unos pocos. "Cuando falta la esperanza real, entonces se busca la felicidad en la euforia, lo superficial, el libertinaje, y así uno se arruina a sí mismo y arruina el mundo", manifestó.
En este sentido agregó que la moderación no es sólo una "regla ascética", sino también un camino que conduce a la salvación de la humanidad.
El Sumo Pontífice resaltó que, ante la necesidad de personas con valor, el viaje emprendido, hace dos milenios por los Reyes Magos, siguiendo una estrella, es un ejemplo de ello.
Durante el rezo del Angelus, oído por miles de personas que se congregaron en la plaza de San Pedro a pesar de una intensa lluvia, Benedicto XVI aseguró que "hombres y mujeres de todas las generaciones" necesitan una orientación y deben seguir una estrella en sus vidas. Precisamente, el Santo Padre abogó que las personas deben tener un estilo de vida sobrio y austero, acompañado de un compromiso por una distribución equitativa de las riquezas, para instaurar así "un orden de desarrollo justo y durable", sentenció.
Complementariamente, hizo notar que la globalización no es un sinónimo de orden mundial, sino todo lo contrario y que una de las maneras de salvar la humanidad.es a través de la moderación.
"Es evidente que sólo la adopción de un estilo de vida sobrio, acompañado de un compromiso serio por una distribución equitativa de las riquezas, hará posible instaurar un orden de desarrollo justo y durable", finalizó la máxima autoridad de la Iglesia Católica. (AFP- DPA)

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