03 Diciembre 2002 Seguir en 
La casa de Rosa Palmira Moyano de Sánchez, en Chacabuco 3.695, había sido cuidadosamente vaciada, como si se hubieran querido borrar huellas. No había ningún rastro que permitiera ubicar al asesino. Los vecinos sólo conocían a la pareja de la mujer como Gustavo, pero ni siquiera supieron hacer una buena descripción de su persona, como para que pudiera realizarse un retrato hablado.
La tarea no fue sencilla, y todos los datos que los policías iban encontrando parecían no aportar nada. Pero la desesperanza no los ganó, y siguieron buscando elementos que permitieran llegar al sospechoso.
Una de las pocas cosas que encontraron los efectivos que comandaba en aquel entonces el comisario Marcial Escobar fue una agenda personal a la que le faltaban varias hojas.
Un poco de suerte
Usando un papel carbónico los policías recuperaron un número que había quedado levemente marcado en la página siguiente a las faltantes, y descubrieron que era el del DNI de Norma Selman, hermana del acusado, Gustavo Selman. Las averiguaciones continuaron en torno de ese dato, y se estableció que varios teléfonos de la familia Selman habían sido marcados desde el teléfono de la casa de la víctima.
Pero cuando los oficiales Daniel Alderete, Américo Salas y Miguel Angel Suárez, entre otros, trataron de ubicar al acusado, este había desaparecido de las viviendas familiares y de los lugares que solía frecuentar. El 16 de enero, cuando la Justicia ya había ordenado su detención, Norma Selman lo presentó en la fiscalía. Luego se recuperaron los muebles de la víctima y varias cajas de la casa del padre de Selman, en avenida Alem al 2.700, donde se halló también el DNI de Rosa y documentación de sus tres hijos. También había una sábana manchada con sangre, que, según estudios genéticos, se corresponde con la de Rosa Moyano.
La tarea no fue sencilla, y todos los datos que los policías iban encontrando parecían no aportar nada. Pero la desesperanza no los ganó, y siguieron buscando elementos que permitieran llegar al sospechoso.
Una de las pocas cosas que encontraron los efectivos que comandaba en aquel entonces el comisario Marcial Escobar fue una agenda personal a la que le faltaban varias hojas.
Un poco de suerte
Usando un papel carbónico los policías recuperaron un número que había quedado levemente marcado en la página siguiente a las faltantes, y descubrieron que era el del DNI de Norma Selman, hermana del acusado, Gustavo Selman. Las averiguaciones continuaron en torno de ese dato, y se estableció que varios teléfonos de la familia Selman habían sido marcados desde el teléfono de la casa de la víctima.
Pero cuando los oficiales Daniel Alderete, Américo Salas y Miguel Angel Suárez, entre otros, trataron de ubicar al acusado, este había desaparecido de las viviendas familiares y de los lugares que solía frecuentar. El 16 de enero, cuando la Justicia ya había ordenado su detención, Norma Selman lo presentó en la fiscalía. Luego se recuperaron los muebles de la víctima y varias cajas de la casa del padre de Selman, en avenida Alem al 2.700, donde se halló también el DNI de Rosa y documentación de sus tres hijos. También había una sábana manchada con sangre, que, según estudios genéticos, se corresponde con la de Rosa Moyano.
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