03 Diciembre 2002 Seguir en 
Mató a su pareja y la enterró en el fondo de la casa que compartieron por casi dos meses. Por ello, Gustavo Sergio Rubén Selman, de 24 años, fue condenado ayer a 13 años de prisión. Los jueces decidieron, además, absolverlo por el hurto de los muebles de la mujer.
El 23 o el 24 de diciembre de 2000 Rosa Palmira Moyano de Sánchez, de 36 años, fue golpeada y estrangulada. Luego su cuerpo fue enterrado en el fondo de la vivienda, y el 29 de diciembre los vecinos lo encontraron.
La fiscal Marta Jerez de Rivadeneira pidió que se le aplique al acusado una pena de 20 años de prisión por el caso. Ella se basó en los fuertes indicios presuncionales sobre su culpabilidad, puesto que no se hallaron pruebas concretas sobre su autoría.
Los vecinos, explicó la fiscal, vieron por última vez a Rosa el 21 de diciembre, cuando le entregó a una mujer algunas de sus pertenencias al tiempo que le avisó que se iría de viaje. Sin embargo, informes de la compañía de teléfonos demuestran que el teléfono de la vivienda siguió usándose hasta el 25 de ese mes. Algunas de las comunicaciones se hicieron a la casa del padre del acusado.
Además, el día 23 los vecinos vieron que muy temprano a la mañana Selman llegaba con un camión y se llevaba los muebles y otras cosas de la casa.
Jerez de Rivadeneira afirmó que no se invocó alevosía por falta de pruebas. "Pero surge que (Rosa) estuvo indefensa... (Selman) premeditó el hecho", añadió. La magistrada, además, dijo que la personalidad del condenado es peligrosa. Se refirió a la relación que entabló, en esos mismos días, con una joven estudiante de Medicina a la que llamaba por teléfono desde la casa de la víctima, en el barrio Crucero General Belgrano.
A la joven la conoció de la misma manera que a Rosa: a través de una especie de consultorio sentimental de una radio para la que la víctima, además, trabajaba como vendedora de publicidad.
Entre los últimos días de diciembre de 2000 y los primeros de enero de 2001, Selman estuvo en la casa de la joven, hasta que se entregó.
La contracara
El defensor Leonel Fernández pidió la absolución, argumentando esencialmente que no está probado que el cuerpo enterrado en la casa sea el de Rosa. El abogado afirmó que no podía condenarse a Selman por intuiciones e indicios.
Las dudas de la defensa sobre la identidad del cadáver están basadas, según argumentó, en que el cuerpo fue cambiado de cementerio sin que haya habido una orden judicial y no quedaron constancias de ello. Además, Fernández puso en duda el reconocimiento que el ex esposo de la mujer hizo, porque tenía la cara desfigurada, según las constancias policiales. El abogado puso en duda la misma autopsia y hasta el examen de ADN que se realizó. También dijo que no quedó claro cuál hubiera sido el móvil del crimen.
Los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, Miguel Iácono y Jorge Duhart, según el acta que leyó el secretario Héctor González, condenaron a Selman por el homicidio. El abogado y la familia del acusado anunciaron que apelarán el fallo de la sala porque consideran que no se probó su culpabilidad.
El 23 o el 24 de diciembre de 2000 Rosa Palmira Moyano de Sánchez, de 36 años, fue golpeada y estrangulada. Luego su cuerpo fue enterrado en el fondo de la vivienda, y el 29 de diciembre los vecinos lo encontraron.
La fiscal Marta Jerez de Rivadeneira pidió que se le aplique al acusado una pena de 20 años de prisión por el caso. Ella se basó en los fuertes indicios presuncionales sobre su culpabilidad, puesto que no se hallaron pruebas concretas sobre su autoría.
Los vecinos, explicó la fiscal, vieron por última vez a Rosa el 21 de diciembre, cuando le entregó a una mujer algunas de sus pertenencias al tiempo que le avisó que se iría de viaje. Sin embargo, informes de la compañía de teléfonos demuestran que el teléfono de la vivienda siguió usándose hasta el 25 de ese mes. Algunas de las comunicaciones se hicieron a la casa del padre del acusado.
Además, el día 23 los vecinos vieron que muy temprano a la mañana Selman llegaba con un camión y se llevaba los muebles y otras cosas de la casa.
Jerez de Rivadeneira afirmó que no se invocó alevosía por falta de pruebas. "Pero surge que (Rosa) estuvo indefensa... (Selman) premeditó el hecho", añadió. La magistrada, además, dijo que la personalidad del condenado es peligrosa. Se refirió a la relación que entabló, en esos mismos días, con una joven estudiante de Medicina a la que llamaba por teléfono desde la casa de la víctima, en el barrio Crucero General Belgrano.
A la joven la conoció de la misma manera que a Rosa: a través de una especie de consultorio sentimental de una radio para la que la víctima, además, trabajaba como vendedora de publicidad.
Entre los últimos días de diciembre de 2000 y los primeros de enero de 2001, Selman estuvo en la casa de la joven, hasta que se entregó.
La contracara
El defensor Leonel Fernández pidió la absolución, argumentando esencialmente que no está probado que el cuerpo enterrado en la casa sea el de Rosa. El abogado afirmó que no podía condenarse a Selman por intuiciones e indicios.
Las dudas de la defensa sobre la identidad del cadáver están basadas, según argumentó, en que el cuerpo fue cambiado de cementerio sin que haya habido una orden judicial y no quedaron constancias de ello. Además, Fernández puso en duda el reconocimiento que el ex esposo de la mujer hizo, porque tenía la cara desfigurada, según las constancias policiales. El abogado puso en duda la misma autopsia y hasta el examen de ADN que se realizó. También dijo que no quedó claro cuál hubiera sido el móvil del crimen.
Los jueces Ana Lía Castillo de Ayusa, Miguel Iácono y Jorge Duhart, según el acta que leyó el secretario Héctor González, condenaron a Selman por el homicidio. El abogado y la familia del acusado anunciaron que apelarán el fallo de la sala porque consideran que no se probó su culpabilidad.
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