03 Enero 2008 Seguir en 
En la geografía tucumana, el cordón más vulnerable ante una eventual inundación comienza en la capital y desciende hacia el sur, incluyendo en su trayecto las poblaciones de Famaillá, Monteros, Concepción y Alberdi, entre otras. Por la escasa pendiente del terreno, esos sectores son los primeros en sufrir las consecuencias cada vez que se producen fuertes lluvias. El Gobierno lo sabe; de hecho, el secretario de Obras Públicas, Oscar Mirkin, trazó ayer ese mapa de puntos más sensibles. Sin embargo, el funcionario remarcó que desde enero de 2007, cuando se produjo la última gran inundación, hasta ahora se hicieron más de 60 obras para tratar de impedir que se repita el problema. Incluso, precisó que actualmente hay 27 obras en ejecución, con equipos viales.
"Es un volumen importante de obras, pero si tenemos la desgracia de que llueva como sucedió el 11 de enero de 2007, tal vez suframos las inundaciones. Las obras sirven para mitigar el daño y se calculan para un estándar promedio de lluvia; no para situaciones extraordinarias", señaló.
Además, Mirkin anunció que se inició la licitación de otras 15 obras hídricas financiadas por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación con fondos no reintegrables por un monto aproximado de $ 40 millones. Respecto de estos trabajos -dijo-, 15 estarán a cargo de la Dirección del Agua y siete en manos de la Dirección Provincial de Vialidad.
"De modo que estamos preparados, porque hemos hecho mucho esfuerzo. Sabemos que queda mucho por hacer, que el tema hídrico necesita inversión y que se requieren años para superar el problema, pero este Gobierno está trabajando y seguiremos en esa tónica", afirmó. Más allá de las obras, Mirkin remarcó que hay otros factores a tener en cuenta. "Hay que prestarle atención a los cambios climáticos, al descontrol sobre la deforestación porque el agua no tiene barreras, y la frontera agrícola que se fue desmontado para avanzar con emprendimientos que generan un rebote significativo", precisó.
El gobernador, José Alperovich, había admitido su preocupación sobre el tema. "No estoy tranquilo", dijo el martes a LA GACETA respecto de los temores oficiales.
Plan de obras
El ingeniero Franklin Adler resaltó ayer a LA GACETA que no se trata sólo de hacer obras, sino también de diseñar políticas de territorio bien definidas. "Antes que ponerse a hacer obras urgentes, deberían hacerse planes directores. Muchas veces los Gobiernos confunden listas de trabajos con planes", aseveró.
El especialista también advirtió que ha crecido una urbanización desmedida y que la actividad agrícola avanza hacia el piedemonte, lo que provoca que los cursos de agua irrumpan donde antes no lo hacían. Adler aconsejó fortalecer las instituciones para el cuidado del suelo. "En Tucumán no hay autoridades de aplicación eficientes para esto", planteó.
El ingeniero Antonio Roldán, en tanto, es director de un proyecto de canales de desagüe en Concepción para impedir inundaciones. Sin embargo, ese proyecto todavía no se ejecutó por problemas burocráticos. "Esa demora muestra insuficiencias estructurales y no estructurales, a raíz de disposiciones y reglamentaciones vigentes. Esto genera inquietud en la comunidad, que observa, porque lo vive, que lo que debiera hacerse está demorado y hay poco tiempo para resolver", señaló.
"Es un volumen importante de obras, pero si tenemos la desgracia de que llueva como sucedió el 11 de enero de 2007, tal vez suframos las inundaciones. Las obras sirven para mitigar el daño y se calculan para un estándar promedio de lluvia; no para situaciones extraordinarias", señaló.
Además, Mirkin anunció que se inició la licitación de otras 15 obras hídricas financiadas por la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación con fondos no reintegrables por un monto aproximado de $ 40 millones. Respecto de estos trabajos -dijo-, 15 estarán a cargo de la Dirección del Agua y siete en manos de la Dirección Provincial de Vialidad.
"De modo que estamos preparados, porque hemos hecho mucho esfuerzo. Sabemos que queda mucho por hacer, que el tema hídrico necesita inversión y que se requieren años para superar el problema, pero este Gobierno está trabajando y seguiremos en esa tónica", afirmó. Más allá de las obras, Mirkin remarcó que hay otros factores a tener en cuenta. "Hay que prestarle atención a los cambios climáticos, al descontrol sobre la deforestación porque el agua no tiene barreras, y la frontera agrícola que se fue desmontado para avanzar con emprendimientos que generan un rebote significativo", precisó.
El gobernador, José Alperovich, había admitido su preocupación sobre el tema. "No estoy tranquilo", dijo el martes a LA GACETA respecto de los temores oficiales.
Plan de obras
El ingeniero Franklin Adler resaltó ayer a LA GACETA que no se trata sólo de hacer obras, sino también de diseñar políticas de territorio bien definidas. "Antes que ponerse a hacer obras urgentes, deberían hacerse planes directores. Muchas veces los Gobiernos confunden listas de trabajos con planes", aseveró.
El especialista también advirtió que ha crecido una urbanización desmedida y que la actividad agrícola avanza hacia el piedemonte, lo que provoca que los cursos de agua irrumpan donde antes no lo hacían. Adler aconsejó fortalecer las instituciones para el cuidado del suelo. "En Tucumán no hay autoridades de aplicación eficientes para esto", planteó.
El ingeniero Antonio Roldán, en tanto, es director de un proyecto de canales de desagüe en Concepción para impedir inundaciones. Sin embargo, ese proyecto todavía no se ejecutó por problemas burocráticos. "Esa demora muestra insuficiencias estructurales y no estructurales, a raíz de disposiciones y reglamentaciones vigentes. Esto genera inquietud en la comunidad, que observa, porque lo vive, que lo que debiera hacerse está demorado y hay poco tiempo para resolver", señaló.
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