Un incendio en un prostíbulo de Caracas causó 47 muertos

"Se amontonaron uno sobre otro tratando de salir. Eran impresionantes las llamas", comentó Rafael Chacón, un estudiante de 19 años que vive frente al establecimiento.

02 Diciembre 2002
CARACAS.- Un incendio en un club nocturno en el centro de Caracas dejó ayer 47 muertos y 28 heridos, la mayoría asfixiados por el humo, en uno de los peores sucesos de este tipo en la historia reciente de Venezuela.
Cientos de personas se pisotearon unas a otras para escapar desesperadamente de las llamas y del denso humo tóxico que invadió el lugar, un prostíbulo ubicado en el sótano de un centro comercial. "Se amontonaron uno sobre otro tratando de salir. Eran impresionantes las llamas", comentó Rafael Chacón, un estudiante de 19 años que vive frente al establecimiento. El incendio se inició a pocos minutos de la medianoche en el centro nocturno "La Goajira", en la céntrica avenida Baralt de Caracas, donde abundan bares y centros de apuestas nocturnos, a pocas cuadras del palacio de gobierno de Miraflores.
Entre lágrimas, Marilin, de 20 años y trabajadora del bar, dijo que todo fue muy rápido. "Me sacaron, pero otros quedaron atrapados". añadió. El comandante de los bomberos de Caracas, Rodolfo Briceño, indicó que cuando los socorristas llegaron, el incendio estaba ya en fase de libre combustión, con un humo muy denso. Los cuerpos calcinados de hombres y mujeres, la mayoría en ropa interior, fueron alineados en la calle y luego apilados en una camioneta para trasladarlos a la morgue.
Briceño dijo que el local estaba sobrepasado de su capacidad, con entre 300 y 400 personas en el momento del incendio, y no contaba con todas las medidas de seguridad y de prevención necesarias. "El problema fue el humo, porque la gente quedó atrapada", precisó Briceño. Las causas del incendio están siendo investigadas, pero testigos dijeron que comenzó luego de una riña por una mujer. Los edificios aledaños, entre ellos dos pequeños hoteles, se vieron afectados y los bomberos rescataron a más de 500 personas, algunas de la cuales por pánico, pensaban lanzarse al vacío, dijo Briceño.

Un milagro
Jairo Silva, un vendedor ambulante de 31 años, quien se encontraba en los alrededores del lugar describió la situación. "Fue candela pura, había mucho humo. Quienes se quedaron allí se quemaron; quien se escapó, lo logró por milagro", dijo. (Reuter)

Tamaño texto
Comentarios