El saldo de una estrategia errada

Mientras aquí manda la parsimonia, la Justicia norteamericana actúa con celeridad. Timerman, que se reunió con el embajador de EE.UU., sigue a la espera del placet. Por Angel Anaya, columnista LA GACETA.

27 Diciembre 2007
BUENOS AIRES.- Mientras la fiscalía y la corte judicial de Florida avanzan con rapidez en el caso de la valija, en el foro argentino se prosigue con la parsimonia habitual; no por la dedicación de tantos jueces y fiscales que están sometidos a la precaria situación de nuestro sistema judicial. La fiscal María Luz Rivas se propone solicitar a Miami copias de todos los antecedentes, pero su pedido debe contar con la autorización de la Procuraduría General, mientras que la jueza de la causa en lo Penal Económico es subrogante o transitoria y espera ser sucedida por su nuevo titular. Todo ello hace perder de vista que existe un antiguo acuerdo con la justicia de Estados Unidos, por el cual es posible que jueces o fiscales argentinos puedan hacerse presentes en el debate de un caso aunque, claro, sin autoridad para resolver. En suma, existe más de una alternativa para que se satisfagan buena parte de las inquietudes públicas oficiales, pero no se hace uso de ellas de la manera adecuada. Algo parece advertirse empero, y es el discreto giro con que los diversos voceros gubernamentales están tratando de reducir el voltaje del cortocircuito con Washington. Situación esta que pudo haberse eludido atendiendo la sugerencia del embajador norteamericano en Buenos Aires: no es la Casa Blanca sino la justicia. Por lo demás, fue bastante desnortado golpear a un gobierno, el de Bush, que se está marchando tan afectado.

Los vientos de doble KK
Entretanto es ese gobierno el que debe dar el placé recientemente solicitado por la Casa Rosada como embajador para Héctor Timerman. De este se conoce que días atrás mantuvo un diálogo contemporizar con el embajador Earl Anthony Wayne para hallar un rumbo constructivo. A raíz de esa relación, se intentaría una compleja gestión en sectores del congreso norteamericano, pero ese camino es laberíntico y bastante más prolongado que el rumbo judicial de la valijagate. Por otra parte, falta el placé para Timerman, quien inmediatamente después de que la presidenta CFK calificara a los hechos como "operación basura" y otras adjetivaciones, repitió esos conceptos con parecido tono solidarizándose con el repudio del Congreso. A partir de esa circunstancia, coincidente extrañamente con la concesión del acuerdo para el cónsul general en Nueva York como representante en Washington, se dijo con fundados motivos que el visto bueno de la Casa Blanca podría demorarse. Entre esas declaraciones de Timerman y su reunión con Wayne apenas transcurrió una semana, lo cual evidencia que la dirección del viento ha cambiado en la Rosada y que los funcionarios del kirchnerismo deben arriar o izar rápidamente sus velas condicionados por las órdenes de comando. Obediencia debida que no requiere mayor tarea consultiva sino decisiones excluyentes de doble K. (De nuestra Sucursal)

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