Crisis institucional en el sector azucarero

Los cañeros denuncian que la industria propició acciones que acentuaron la crisis derivada de una campaña 2007 que fue crítica. Plantean la necesidad de diálogo. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

24 Diciembre 2007
La mala campaña que afrontó este año la actividad azucarera tucumana no sólo quedó demostrada en los números finales, sino también en una nueva edición de la tirantez entre industriales y cañeros, situación que se creía superada a partir de destellos de madurez en el sector, surgidos especialmente cuando se inició la etapa de crecimiento de la economía argentina, tras las crisis de 2001-2002.  
En tiempos de bonanza los errores o las desinteligencias quedan disimulados por los buenos resultados; en las malas, en cambio, se observan con lupa todos los detalles, hasta los más insignificantes. Tal vez porque siempre parece cumplirse esta máxima es que los productores del Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu) decidieron romper lanzas con el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), la entidad que agrupa a los dueños de los ingenios.
En una solicitada publicada ayer en LA GACETA, Cactu puso en evidencia tres aspectos que demuestran las desaveniencias en las que cayeron industriales y cañeros. Los productores denuncian que hubo “discrecionalidad y arbitrariedad” en las normas que cada ingenio aplica para la recepción de la materia prima. Según esta visión, las heladas sirvieron de justificativo para los excesos en la determinación de la calidad de la caña y de los rendimientos y residuos que se perpetraron. Otro punto que cuestiona Cactu es el impulso que los dueños de los ingenios dieron a la expansión del cañaveral tucumano en zonas marginales, pese a que las fábricas no tienen suficiente capacidad de molienda para procesar toda la materia prima en tiempo y en forma. Agrega que los principales perjudicados por esta situación fueron los cañeros tradicionales pequeños y medianos, que quedaron con sus cañaverales en pie (en este punto, Cactu coincide plenamente con la Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT), que desde hace varios meses denuncia la crisis en la que ingresaron los cañeros de menor escala). Finalmente, los productores de Cactu exigen la devolución del 6,4% del azúcar que los ingenios les retuvieron para la exportación, que no se vendió al exterior.
“El CART no tiene un proyecto azucarero, y cada operador se mueve de acuerdo a su conveniencia”, disparó el presidente de Cactu, Humberto Gordillo. Según este dirigente, en la industria de Tucumán no hay una comunidad de intereses, ni una estrategia sectorial.
¿Tienen asidero las denuncias de los cañeros? Como siempre, las generalizaciones suelen ser injustas, pero es cierto que este año hubo manejos muy extraños en la recepción de la materia prima y en la determinación de los rindes, con heladas y quemas de caña mediante. También ocurre que los valores sacarinos varían de laboratorio en laboratorio, aunque hay ingenios en los que se analiza la materia prima con honestidad. Respecto de la expansión del cañaveral hacia zonas marginales, esta tendencia comenzó en 2006, cuando las perspectivas del azúcar eran más alentadoras que las de este año. Hasta ahora, los ingenios demostraron que pueden elaborar hasta 1,52 millón de toneladas de azúcar, el récord que se alcanzó en 2006, cuando la molienda se llevó a cabo a pleno, sin interrupciones y sin heladas que dañaran la materia prima. Las condiciones tendrían que ser más excepcionales aún para alcanzar el 1,7 millón de toneladas que estaban previstas de producirse este año -en función de la gran cantidad de materia prima disponible-, volumen que finalmente no se consiguió.
¿Pero es suficiente una mala temporada para cuestionar el sistema organizativo de los industriales? Posiblemente no, porque en verdad este sector atraviesa por una vorágine de cambios y de adecuación a nuevas realidades y desafíos que no siempre permiten tener todo bajo control. Pero es cierto que hoy la conformación del CART se limita prácticamente a dos grupos empresarios, y a otros “satélites” que poca participación tienen -por decisión propia-, entre los que se incluyen algunos que ni siquiera presentan una cara visible.
Tal vez sería cuestión de que los miembros del CART acepten la invitación al diálogo que les formuló Cactu, en parte para evitar que se acentúe la crisis institucional en la que parece haber ingresado el sector azucarero tucumano.

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