Misión cumplida
Alperovich consiguió todo lo que quería de la Legislatura y estiró la emergencia económica hasta 2009. El Colegio de Abogados irrita por su posición principista. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
23 Diciembre 2007 Seguir en 
El jueves pasado, en tan sólo diez horas, una Legislatura complaciente dotó a José Alperovich de un arsenal de leyes que le permitirán gobernar sin obstrucciones ni contrapesos hasta fines de 2009, si entonces no se decide prorrogar la ley de Emergencia Económica por un bienio más. Ese período será, justamente, el de acumulación de recursos políticos para las elecciones legislativas de octubre de 2009. Entonces, estarán en danza cuatro diputaciones y tres senadurías nacionales, que la Casa de Gobierno quiere conquistar sí o sí. Si se repasan las proyecciones probables de las leyes aprobadas por el oficialismo, cabe concluir que Alperovich consiguió todo lo que pedía: una ascendente concentración de poder. El vicegobernador Juan Luis Manzur procedió con la presteza y la fidelidad exigidas por la Casa de Gobierno. Con los resultados en la mano, pudo jactarse de que la Cámara marcha por la senda prefijada de antemano. Misión cumplida, gobernador. La oposición está cada vez más acotada a lo que digan y hagan Esteban Jerez (Ciudadanos contra la Corrupción), José Cano (UCR), Ricardo y Luis José Bussi (FR); la disidencia de Osvaldo Cirnigliaro (Laborismo) es más errática.
Por el modo como se definen las votaciones, esta Legislatura se asemeja al Poder Legislativo bicameral de 1973-76, cuando la mayoría del Frente Justicialista de Liberación (Frejuli) volvía líricas las divergencias minoritarias del radicalismo y de la gelsista Vanguardia Federal. Con todo, la Constitución de 1907 imponía restricciones precisas al entonces gobernador Amado Juri. Nada de esto sucede ahora porque la Carta Magna de 2006 se diseñó como un traje a medida del proyecto político del gobernador. Se le flexibilizaron los límites para que pueda lidiar con ventaja respecto de otros actores políticos e institucionales.
¿Qué ventajas le da la emergencia económica? Congelar el pago de juicios contra el Estado, habilitar la emisión de títulos públicos (Consadep) para pagar deudas y evitar el embargo de las cuentas públicas. Según el diccionario de Real Academia Española, en su tercera acepción, la emergencia es una situación de desastre que requiere de una acción inmediata.
Laberinto sin salida
Ahora bien, el argumento de la excepcionalidad se repite desde 1991, sin interrupciones, pese a que la bonanza económica que hoy oxigena políticamente al kirchernismo y sus epígonos provinciales, no tiene precedentes en la historia cercana de la nación. "¿Qué se espera para salir de la emergencia? Que se encuentre petróleo", ironizó atinadamente Ricardo Bussi.
El oficialismo esgrime el miedo al desequilibrio fiscal que causaría la cancelación de las deudas, pero no se rasga las vestiduras cuando el gobernador ataca a los jueces que ordenan cumplir sentencias desfavorables a los intereses del Estado. Ricos y humildes son víctimas de la arbitrariedad estatal.
Durante 2007 proliferaron las críticas de la Casa de Gobierno contra los camaristas del fuero contencioso administrativo que fallaron con sujeción al derecho y no según las conveniencias del poder político.
En la vía muerta
El intento de ahogo financiero del Colegio de Abogados, mediante el pago diferido de los bonos judiciales, se entiende por la enemistad que la institución generó en el Gobierno, a raíz de sus impugnaciones judiciales contra la reforma constitucional. Desde diciembre de 2003, los abogados y Alperovich están enfrentados duramente, a causa de la supresión del Consejo Asesor de la Magistratura que suponía una autolimitación del derecho del gobernador a proponer candidatos a jueces.
La intransigencia principista del Colegio de Abogados saca de quicio al gobernador. Debilitar institucionalmente al colegio sería un logro para el Ejecutivo, que ya aprovecha muy bien la declinación de los partidos hostiles a su gestión. En las propias filas del oficialismo esa tentación expansionista de Alperovich suscita reparos: creen que expone innecesariamente su capital político.
La autonomía municipal, caballito de batalla del oficialismo en las elecciones de constituyentes de 2006, es letra muerta. Muere 2007 y no se sancionó la ley que le da vida, como mandó la Constitución. Y por el Pacto Social, que es ley desde el jueves, los intendentes ataron sus destinos a la benevolencia de Alperovich, que les pagará los sueldos y los tendrá en un puño. Unitarismo disfrazado de auxilio peronista. El intendente radical Luis González (Simoca) quedó solo frente al aparato peronista, en riesgosa prueba de supervivencia dentro de una democracia poco amiga del pluralismo político.
Un verano agitado
Al filo de diciembre, el ministro de Gobierno. Edmundo Jiménez, desplegó una incesante faena para pacificar el clima social. Negoció con comerciantes y sindicalistas una forma de funcionamiento durante las fiestas de fin de año. Al menos, en el papel, hubo acuerdo. La práctica deberá confirmar si esto será finalmente así.
Mayor significación alcanzó el acuerdo sellado con la CGT Regional de Jesús Pellasio, que alejó de los cortes de ruta a los trabajadores de Uatre. Los distanció, además, de las huestes revoltosas de la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Ambas siglas habían confluido en movilizaciones de intensidad variable. Un cupo de 1.800 planes interzafra para Uatre fisuró la convergencia en la acción. El ministro político explicó claramente que el diálogo con la CCC se mantendrá cortado mientras no desistan de los bloqueos de caminos. La estrategia del Gobierno estriba en debilitar la posición dura de los clasistas, mediante el desgaste. La Fotia desistió también de la acción directa en los caminos, tras evaluar el cuadro político-social con Jiménez.
Los últimos días del año combinan la expansión consumista que alienta la política económica del kirchnerismo con el malestar que el autoritarismo incuba en franjas sociales halagadas por el Gobierno. Este extraño cuadro aún no adquirió suficiente visibilidad, pero emerge en cuentagotas. La marcha convocada por internet para cuestionar la venta de edificios del patrimonio histórico es una muestra de ello. Internet se ha revelado como un motor de dinamización de inquietudes políticas.
En el mundo sindical crece también la disconformidad con el régimen salarial de la administración alperovichista. Algunos dirigentes consideran agotada la visión puramente sindical del problema. La inflación le ganó de mano a los ajustes conseguidos; tampoco ven que como veraces a las estadísticas del Indec que dieron una baja de precios para noviembre en Tucumán. Los desaciertos de gestión de la Casa Rosada amenazan con ocasionar problemas. Los sacudones de la política nacional terminan impactando invariablemente en los asuntos comarcanos.







