23 Diciembre 2007 Seguir en 
Si bien los indicadores de desempleo y pobreza mostraron signos de disminución durante los últimos años, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, debe hacer frente a desequilibrios sociales no resueltos aún por el Gobierno. El fundamental es la lucha contra la informalidad laboral, donde cuatro de cada 10 argentinos no está registrado. Más profundo es el problema cuando se analiza los ingresos, advierte un informe de SEL Consultores, al que accedió LA GACETA. Excluyendo al servicio doméstico, el 33,7% de los asalariados informales gana menos del mínimo ($ 980).
Según la consultora dirigida por el sociólogo Ernesto Kritz los efectos de la informalidad en los trabajadores son los siguientes:
• Los trabajadores informales tienen una mayor exposición al desempleo. Incluso en el escenario actual de descenso, su tasa de desocupación es cinco veces más alta que la de los trabajadores registrados. Seis de cada 10 desocupados estaban en negro en su último empleo; entre los que tienen experiencia laboral, la proporción es siete de cada 10.
• Los trabajadores informales están afectados por una gran inestabilidad: tres de cada cuatro no alcanzan a cumplir un año en el empleo; uno de cada dos tiene un trabajo de menos de tres meses de duración.
• El ingreso promedio de los trabajadores informales es casi la mitad que el que ganan los trabajadores en blanco
“Esto modifica las prioridades de la agenda social del Gobierno. Con un desempleo muy elevado, como el que había en 2003, la calidad de la ocupación no importaba tanto; con un desempleo de un dígito, como el que recibe Cristina Fernández, la lucha contra la informalidad pasa a ser una demanda progresivamente creciente”, sostiene Kritz.
Según la consultora dirigida por el sociólogo Ernesto Kritz los efectos de la informalidad en los trabajadores son los siguientes:
• Los trabajadores informales tienen una mayor exposición al desempleo. Incluso en el escenario actual de descenso, su tasa de desocupación es cinco veces más alta que la de los trabajadores registrados. Seis de cada 10 desocupados estaban en negro en su último empleo; entre los que tienen experiencia laboral, la proporción es siete de cada 10.
• Los trabajadores informales están afectados por una gran inestabilidad: tres de cada cuatro no alcanzan a cumplir un año en el empleo; uno de cada dos tiene un trabajo de menos de tres meses de duración.
• El ingreso promedio de los trabajadores informales es casi la mitad que el que ganan los trabajadores en blanco
“Esto modifica las prioridades de la agenda social del Gobierno. Con un desempleo muy elevado, como el que había en 2003, la calidad de la ocupación no importaba tanto; con un desempleo de un dígito, como el que recibe Cristina Fernández, la lucha contra la informalidad pasa a ser una demanda progresivamente creciente”, sostiene Kritz.








