Piden a Kirchner que asista a la liberación de los rehenes

El gobierno colombiano ofreció a la guerrilla concretar ya mismo el canje humanitario. Familiares de Betancourt ven con satisfación una posible intervención del ex presidente. Un sitio despoblado del Amazonas.

INCANSABLE. Gustavo Moncayo pide que liberen a su hijo militar. REUTERS
INCANSABLE. Gustavo Moncayo pide que liberen a su hijo militar. REUTERS
22 Diciembre 2007
PARIS/CARACAS/BOGOTA.- Mientras se multiplican las especulaciones acerca de la liberación de los rehenes por parte de las FARC, la versión de que Francia le pidió al ex presidente Néstor Kirchner que participe como garante de la entrega de los cautivos fue celebrada por la familia de Ingrid Betancourt, aunque dijeron desconocer si efectivamente Kirchner intervendrá en el operativo. “Ellos (por el ex presidente y la actual mandataria, Cristina Fernández de Kirchner) fueron muy solidarios con nosotros”, dijo Yolanda Pulecio, madre de Ingrid.

Uribe toma la iniciativa
Mientras tanto, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, dijo a través de un vocero que está dispuesto a concretar inmediatamente el canje humanitario. “Sólo necesitamos la lista de los guerrilleros que formarían parte del trueque”, afirmó un funcionario en relación al canje de unos 45 rehenes por 500 combatientes presos en cárceles de Colombia. Uribe trata con ello de retomar la iniciativa en este proceso, del que quedó prácticamente fuera cuando las FARC decidieron entregar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a Clara Rojas -secuestrada hace casi 6 años junto con Betancourt-, a su hijo Emmanuel, nacido en cautiverio, y a la ex congresista Consuelo González.
Mientras, el profesor Gustavo Moncayo, padre de un militar que ayer cumplió 10 años de cautiverio, ingresó ayer a territorio venezolano rumbo a Caracas, punto final de la caminata que inició el 19 de noviembre en Bogotá, para reclamar la liberación de su hijo. El drama del “caminante de la paz” es el de cientos de familias de uniformados colombianos que siguen en poder de las FARC desde hace ya una década. (REUTER-DPA)

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