Vive con una bala en la espalda desde hace 6 años

José pasó 24 días en terapia intensiva, pero pudo volver a jugar con sus amigos como antes.

UNA VIDA NORMAL.
UNA VIDA NORMAL.
01 Diciembre 2002
José Augusto Núñez vive desde hace seis años y medio con una bala alojada en la columna vertebral. Aunque tiene que cuidarse de no sufrir golpes en la espalda, el trabajo que hicieron los médicos le permite llevar una vida normal, en la que abundan los juegos y el estudio.
El 11 de junio de 1996, el chico, que ahora tiene 15 años, fue baleado a los 8 por Santiago Eugenio Chavarría, un vigilante privado que fue condenado a 3 años y 8 meses por lesiones graves. "Estábamos jugando a la pelota, y cayó al complejo (un polideportivo ubicado frente a su casa del pasaje Lavaisse al 1.400).
Llamamos al guardia y me preguntó si quería la pelota; le dije que sí, y sacó el arma y me disparó de frente", contó José.El chico corrió 40 metros hasta que cayó desmayado, cerca de su casa.

Una sola materia
"Ahora estoy bien, juego a la pelota y ando en bicicleta. Voy a la Escuela de Comercio Nº 3 y me llevo una sola materia", contó orgulloso, aunque sonrió pícaramente cuando se le preguntó si era buen alumno.
Hace poco más de un mes su madre, Beatriz de Núñez, al igual que toda su familia, pasó un susto terrible. "Una moto lo atropelló en Jujuy al 2.400, y pensamos lo peor. Pero al final le enyesaron una pierna y no pasó nada con la bala", contó la mujer.

Una operación peligrosa
José tiene alojado el proyectil entre la 3ª y la 4ª vértebra lumbar, y los médicos recomendaron no extraerla ante la peligrosidad que representa una operación en esa zona, dado que podría afectarle la médula ósea.
Tras haber recibido el balazo que le afectó especialmente el intestino, José estuvo 24 días en terapia intensiva.
Los médicos no tenían muchas esperanzas sobre su recuperación, según contó ayer la madre, pero un grupo de profesionales, liderados por el actual director del hospital de Niños, Lorenzo Marcos, lo operaron dos veces y lograron salvarlo.
"Yo hago lo mismo que mis compañeros y mis amigos del barrio. Me cuido un poco y nada más", contó, con felicidad, el adolescente.

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