21 Diciembre 2007 Seguir en 
MOSCU.- Los gobiernos de Rusia, Turkmenistán y Kazajistán firmaron ayer, en Moscú, un acuerdo trilateral para construir un ducto que permitirá a Rusia mantener bajo su control los flujos de gas de Asia central a Occidente en los próximos años. Según el Kremlin, El gasoducto, que bordeará el Mar Caspio, será construido para fines de 2010. Exportará 20.000 millones de metros cúbicos (mmc) de gas por año, volumen suficiente como para satisfacer la demanda de un país como Francia durante casi seis meses. El presidente ruso Vladimir Putin, presente, junto a su par kazajo, Nursultan Nazarbayev, para la firma del acuerdo, estimó que la creación de esta nueva arteria es una nueva contribución de su país país al fortalecimiento de la seguridad energética en Europa.
Luces de alerta
Este proyecto encendió desde su inicio, en mayo, resquemores en Occidente. Ahora, con la fase práctica en marcha tras la firma en Moscú, el secretario de Energía de EEUU, Samuel Bodman, dijo que el plan no es bueno para los europeos y les aconsejó que busquen nuevas fuentes de abastecimiento energético. El proyecto, que permite a Moscú reforzar su posición casi monopólica sobre las exportaciones de gas, hace temer un aumento de la dependencia energética de Europa frente a Rusia, en momentos en que el Viejo Continente busca reducirla.
Nuevas rutas
Turkmenistán y Kazajistán controlan grandes reservas pero no poseen acceso a los mercados globales sino por medio de ductos del monopolio ruso de exportación Gazprom, que ya compra 50.000 mmc de gas de Turkmenistán y 10.000 mmc de gas kazako por año. Los dos países han dicho reiteradamente que buscarían diversificar sus rutas de exportación, para llegar a China, por ejemplo, y conectarse por debajo del Mar Caspio con el ducto Nabucco, piedra angular de la estrategia de Europa para reducir su fuerte dependencia. (Reuter-dpa)
Luces de alerta
Este proyecto encendió desde su inicio, en mayo, resquemores en Occidente. Ahora, con la fase práctica en marcha tras la firma en Moscú, el secretario de Energía de EEUU, Samuel Bodman, dijo que el plan no es bueno para los europeos y les aconsejó que busquen nuevas fuentes de abastecimiento energético. El proyecto, que permite a Moscú reforzar su posición casi monopólica sobre las exportaciones de gas, hace temer un aumento de la dependencia energética de Europa frente a Rusia, en momentos en que el Viejo Continente busca reducirla.
Nuevas rutas
Turkmenistán y Kazajistán controlan grandes reservas pero no poseen acceso a los mercados globales sino por medio de ductos del monopolio ruso de exportación Gazprom, que ya compra 50.000 mmc de gas de Turkmenistán y 10.000 mmc de gas kazako por año. Los dos países han dicho reiteradamente que buscarían diversificar sus rutas de exportación, para llegar a China, por ejemplo, y conectarse por debajo del Mar Caspio con el ducto Nabucco, piedra angular de la estrategia de Europa para reducir su fuerte dependencia. (Reuter-dpa)







