"Planearon la muerte de Betty con una temeridad extrema"

Decisión judicial. El juez Zottoli les comunicó a las imputadas Acosta y Fernández que irán a juicio oral. El magistrado hizo lugar al requerimiento de la fiscal Giannoni de que se impute a las ex novicias de homicidio agravado.

BETTY ARGAÑARAZ  tenía 45 años cuando desapareció. Era docente del colegio Padre Roque Correa.
BETTY ARGAÑARAZ tenía 45 años cuando desapareció. Era docente del colegio Padre Roque Correa.
20 Diciembre 2007
A Nélida del Valle Fernández y Susana del Carmen Acosta, acusadas de haber asesinado a la docente Angela Beatriz Argañaraz, se les notificó ayer que el juez Alfonso Zottoli ordenó que sean sometidas a juicio. El juez compartió el criterio de la fiscal Adriana Giannoni, quien había dado por probado que la docente desaparecida desde el 31 de julio del año pasado fue asesinada por las ex novicias.
En uno de los párrafos más elocuentes de la resolución firmada por Zottoli y por el secretario Diego López Avila se indica que ambas imputadas "buscaban convencer a Argañaraz de no asumir el cargo ofrecido (directora del colegio Padre Roque Correa), ya que Acosta, en su fuero íntimo, estaba convencida de que ella debía ser la elegida, y nada ni nadie se interpondría hasta lograrlo". "Como de hecho esto no ocurrió, no por decisión o voluntad propia de la víctima sino que, al darse cuenta las encartadas de que no quebrarían su voluntad planearon, organizaron y prepararon la muerte de la misma con una frialdad y una temeridad extrema, al punto de llegar a deshacerse del cuerpo del delito, sellando un pacto de silencio sobre todas las circunstancias que rodearon el caso creyendo, equivocadamente que ?al no haber cuerpo no hay delito?", analizó el juez.
Fernández y Acosta fueron llevadas ayer poco después del mediodía hasta el Palacio de Tribunales, donde les informaron la decisión del juez. Ambas permanecerán en la cárcel de mujeres hasta que se realice la audiencia oral, presumiblemente el próximo año. La estrategia defensiva de su abogado, Gustavo Morales, sufrió un duro revés, ya que Zottoli rechazó 24 planteos que había realizado y además le impuso las costas, por lo que el letrado deberá pagar por cada uno de los incidentes que presentó.
El juez analizó el expediente y apoyó la investigación de Gianonni, ya que, a su entender, las pruebas recopiladas por los investigadores son más que suficientes para elevar la causa a juicio. Según Zottoli, todos los indicios conducen a Fernández y a Acosta, además de a una tercera persona que, según el juez, colaboró con ella y que en principio sería Luis Fernández, el hermano de Nélida (ver "El tercer..."). El juez dio por probado que el día de la desaparición, Argañaraz fue al departamento de las imputadas, ubicado en calle Catamarca 30. Esto se comprobó porque ese día la víctima y las dos mujeres intercambiaron mensajes de texto. En uno de ellos las acusadas le pedían a Betty que antes de entrar a trabajar, en el colegio Padre Roque Correa, pasara por su casa, porque tenían una sorpresa para ella y para Julio Navarro, su pareja. El juez se pregunta cuál sería la sorpresa para la docente. La Justicia sospecha que las dos mujeres intentaban impedir que Betty asumiera la dirección del colegio, cargo que iba a ocupar a partir del día siguiente. Cuando Argañaraz llegó al departamento fue recibida por una de ellas. Según el decreto de elevación a juicio, fue golpeada brutalmente, lo que ocasionó su muerte. Como prueba se sumaron las pericias de ADN realizadas a las muestras de la sangre que fue encontrada en el departamento de las acusadas y en su Ford Orion azul. Se consideró, además, que las imputadas habían sufrido lesiones cuando golpearon a la docente y que ellas habían intentado justificarlas diciendo que se las habían producido cuando hacían trabajos de jardinería en su casa de El Cadillal.
Zottoli también tuvo en cuenta el testimonio de dos maestras de la hija de Nélida Fernández, según las cuales, la niña afirmó en la escuela: "la Susana (Acosta) está presa por culpa de mi mamá, porque ella le ha pegado a la señora y la señora ya no está, ya no está más". Hasta ahora, nadie sabe dónde dejaron el cuerpo.

El tercer sospechoso
Luis Fernández se entregó a la justicia el 26 de setiembre, luego de haber pasado un año prófugo. El hombre es considerado por la fiscal Adriana Giannoni como partícipe clave en el crimen de Betty Argañaraz. A los pocos días de entregarse, la fiscal solicito la prisión preventiva contra él y actualmente analiza el requerimiento de elevación a juicio, acusando a Fernández también del delito de homicidio agravado. Este paso procesal se definiría el próximo año ya que faltan pocos días para que comience la feria judicial. El remisero permanece en el penal de Villa Urquiza. Luego de entregarse declaró durante cinco días para tratar de fortalecer una coartada, pero Giannoni no le creyó.

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