19 Diciembre 2007 Seguir en 
ISLAMABAD, Pakistán.- Al menos 50 personas murieron y más de 160 resultaron heridas esta madrugada, cuando un tren descarriló en el sur de Pakistán. Debido a que los equipos de rescate continúan retirando los escombros y los cuerpos atrapados entre los vagones, se espera que el número de víctimas aumente.
Más de 13 horas después del accidente, los socorristas se afanaban por cortar la plancha de unos de los vagones para llegar hasta los heridos que pedían ayuda desde el interior. Debajo de este, otro vagón al que los rescatistas no habían podido acceder todavía, estaba literalmente aplastado.
"Nuestras grúas están también retirando los furgones de la vía", explicó el funcionario Ishfaq Hussain. Por su parte, el ministro de Trenes, Mansur Tariq, indicó que la investigación sobre el accidente ya comenzó y que los reultados se harán públicos lo antes posible.
Iban a festejar una fiesta
El accidente ocurrió durante la madrugada, en el distrito de Naushehro Feroz, cuando por razones desconocidas descarrilaron 15 de 17 vagones de un tren expreso de pasajeros que iba de Karachi a Lahore. De ellos, cinco quedaron totalmente destruidos y otros siete terminaron sumergidos en un lago. El vehículo se encontraba lleno de gente que viajaba a festejar Aid Al Adha, la "fiesta del sacrificio", la más importante festividad musulmana.
Un tren especial trasladó más unidades de rescate y aparatos de desescombro hasta el lugar del accidente, situado unos 230 kilómetros al norte de Karachi. Los heridos fueron trasladados a un hospital cercano por las fuerzas de rescate, la policía y voluntarios. Los nosocomios se encuentran al límite de su capacidad y en estado de emergencia.
Según la empresa ferroviaria, en el tren viajaban 700 personas, pero los medios hablan de más de 1.000. Un canal de televisión informó incluso que en el tren se celebraba una boda, en un vagón privado. Abdul Qadir, uno de los sobrevivientes, contó que viajaban a gran velocidad, posiblemente porque llevaban tres horas de retraso.
"Volé literalmente por los aires y después nuestro vagón se estrelló contra el suelo. Nos fuimos arrastrando y salimos como pudimos, antes de empezar a ayudar a los otros", recordó otro sobreviviente, Shahid Khan.
En Pakistán son frecuentes los accidentes ferroviarios con numerosas víctimas, ya que muchos trenes llevan más pasajeros de los permitido. Los más mortíferos ocurrieron en 2005, con 250 víctimas. En 1990, más de 350 personas perecieron en otro. (AFP-NA-DPA)
Más de 13 horas después del accidente, los socorristas se afanaban por cortar la plancha de unos de los vagones para llegar hasta los heridos que pedían ayuda desde el interior. Debajo de este, otro vagón al que los rescatistas no habían podido acceder todavía, estaba literalmente aplastado.
"Nuestras grúas están también retirando los furgones de la vía", explicó el funcionario Ishfaq Hussain. Por su parte, el ministro de Trenes, Mansur Tariq, indicó que la investigación sobre el accidente ya comenzó y que los reultados se harán públicos lo antes posible.
Iban a festejar una fiesta
El accidente ocurrió durante la madrugada, en el distrito de Naushehro Feroz, cuando por razones desconocidas descarrilaron 15 de 17 vagones de un tren expreso de pasajeros que iba de Karachi a Lahore. De ellos, cinco quedaron totalmente destruidos y otros siete terminaron sumergidos en un lago. El vehículo se encontraba lleno de gente que viajaba a festejar Aid Al Adha, la "fiesta del sacrificio", la más importante festividad musulmana.
Un tren especial trasladó más unidades de rescate y aparatos de desescombro hasta el lugar del accidente, situado unos 230 kilómetros al norte de Karachi. Los heridos fueron trasladados a un hospital cercano por las fuerzas de rescate, la policía y voluntarios. Los nosocomios se encuentran al límite de su capacidad y en estado de emergencia.
Según la empresa ferroviaria, en el tren viajaban 700 personas, pero los medios hablan de más de 1.000. Un canal de televisión informó incluso que en el tren se celebraba una boda, en un vagón privado. Abdul Qadir, uno de los sobrevivientes, contó que viajaban a gran velocidad, posiblemente porque llevaban tres horas de retraso.
"Volé literalmente por los aires y después nuestro vagón se estrelló contra el suelo. Nos fuimos arrastrando y salimos como pudimos, antes de empezar a ayudar a los otros", recordó otro sobreviviente, Shahid Khan.
En Pakistán son frecuentes los accidentes ferroviarios con numerosas víctimas, ya que muchos trenes llevan más pasajeros de los permitido. Los más mortíferos ocurrieron en 2005, con 250 víctimas. En 1990, más de 350 personas perecieron en otro. (AFP-NA-DPA)







