18 Diciembre 2007 Seguir en 
LA HABANA, Cuba.- Tras más de 16 meses de convalecencia y de silencio absoluto sobre sus planes futuros, el presidente cubano, Fidel Castro, dejó entreabierta la posibilidad de no continuar en el poder, en una carta que se leyó a todo el país en la televisión nacional.
"Mi deber no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir", señaló Castro, de 81 años, en una misiva enviada al programa de debate político "Mesa redonda".
Aunque el presidente había escrito más de 60 editoriales en la prensa nacional, concedido dos entrevistas a la televisión y hablado en tres ocasiones por teléfono y en directo con el mandatario venezolano Hugo Chávez, hasta el momento el líder cubano había guardado un estricto silencio acerca de sus proyectos. Entretanto, el gobierno estuvo en manos, de forma provisional, de su hermano menor, Raúl.
Consecuente hasta el final
Las especulaciones acerca de su futuro arreciaron de nuevo a comienzos de mes, cuando Castro, quien no ha sido visto en público desde el 26 de julio de 2006, fue seleccionado como candidato a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral cubano) en las elecciones del 20 de enero.
Ser diputado es condición indispensable para seguir al frente de la isla, ya que de entre los 614 miembros de la Asamblea Nacional se escoge en marzo a los 31 representantes del Consejo de Estado, cuyo presidente es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.
Aunque su condición de diputado no implica automáticamente que vaya a aspirar al máximo cargo en el gobierno cubano, desde que se instituyó este sistema, en 1976, Castro siempre ha ocupado dicho puesto. La carta leída ayer deja la puerta abierta, sin embargo, a un eventual cambio en la cúpula de la isla.
Aunque tampoco se puede afirmar rotundamente que se avecina un relevo, ya que, tras decir que no pretende aferrarse a su cargo, Castro agregó en su carta: "pienso que hay que ser consecuente hasta el final". Una frase ambigua que, una vez más, abre la puerta a todas las cábalas. (DPA)
"Mi deber no es aferrarme a cargos, ni mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir", señaló Castro, de 81 años, en una misiva enviada al programa de debate político "Mesa redonda".
Aunque el presidente había escrito más de 60 editoriales en la prensa nacional, concedido dos entrevistas a la televisión y hablado en tres ocasiones por teléfono y en directo con el mandatario venezolano Hugo Chávez, hasta el momento el líder cubano había guardado un estricto silencio acerca de sus proyectos. Entretanto, el gobierno estuvo en manos, de forma provisional, de su hermano menor, Raúl.
Consecuente hasta el final
Las especulaciones acerca de su futuro arreciaron de nuevo a comienzos de mes, cuando Castro, quien no ha sido visto en público desde el 26 de julio de 2006, fue seleccionado como candidato a ocupar un escaño en la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral cubano) en las elecciones del 20 de enero.
Ser diputado es condición indispensable para seguir al frente de la isla, ya que de entre los 614 miembros de la Asamblea Nacional se escoge en marzo a los 31 representantes del Consejo de Estado, cuyo presidente es a la vez jefe de Estado y de Gobierno.
Aunque su condición de diputado no implica automáticamente que vaya a aspirar al máximo cargo en el gobierno cubano, desde que se instituyó este sistema, en 1976, Castro siempre ha ocupado dicho puesto. La carta leída ayer deja la puerta abierta, sin embargo, a un eventual cambio en la cúpula de la isla.
Aunque tampoco se puede afirmar rotundamente que se avecina un relevo, ya que, tras decir que no pretende aferrarse a su cargo, Castro agregó en su carta: "pienso que hay que ser consecuente hasta el final". Una frase ambigua que, una vez más, abre la puerta a todas las cábalas. (DPA)







