Extraña muerte de un arriero en Bariloche

El joven, de 26 años, recibió la descarga de una línea de alta tensión. La distribuidora de energía eléctrica envió una comisión técnica a esa zona.

30 Noviembre 2002
San Carlos de Bariloche.- La muerte de un joven arriero, presuntamente debida a una descarga de una línea de alta tensión en Corralito, un poblado cercano a Bariloche, es analizada por la distribuidora de energía eléctrica EDERSA, que envió una comisión técnica a esa zona rural.
El inusual accidente ocurrió el lunes a la noche cuando Julián Rubén del Valle, de 26 años, arreaba ganado a caballo junto a dos compañeros y pasó debajo de una línea de 132 kilovatios, del Sistema Interconectado Nacional que transporta energía eléctrica de la represa Alicurá a Bariloche. Al pasar bajo los cables, sin tocarlos, el joven arriero recibió una fuerte descarga eléctrica que fulminó en el lugar al caballo y a él lo dejó aturdido. Pese a que lo socorrieron con celeridad y le practicaron los primeros auxilios, Del Valle murió el jueves a la mañana en el hospital de Bariloche, donde permanecía internado en terapia intensiva por las graves quemaduras que le provocó la descarga eléctrica.
El encargado de prensa de EDERSA, Rubén Echeverri, dijo ayer que la empresa envió al lugar del accidente una comisión de técnicos que intentará desentrañar el caso. "Hasta ahora tenemos los datos aportados por los testimonios de los compañeros de Del Valle y hay que hacer pericias para saber qué pasó exactamente", dijo Echeverri.

Sin precedentes
El vocero dijo que el accidente es inédito para la empresa y que el personal de Operaciones "intentó explicárselo con los datos que hay, pero es imposible".
Echeverri aceptó que la infraestructura de ese tendido eléctrico "tiene su antigüedad", al recordar que es la misma que recibió EDERSA de la privatizada Electricidad Rionegrina S.A., que era de propiedad del Estado provincial. Ahora, el personal de la compañía verificará si el tendido está en buenas condiciones y si los cables pasan a una altura adecuada, aún en los puntos más altos de la irregular geografía de la meseta patagónica que atraviesa.
El subcomisario Héctor González, había explicado a Télam que en el lugar del accidente los cables pasan a unos tres metros de altura del piso, y que el jinete sobre su caballo "no alcanza los dos metros". Aun así, el vocero de EDERSA estimó que a esa distancia "es muy raro que ocurra semejante descarga" y agregó que "uno de los datos a verificar es el clima del momento". (TELAM)

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