Temas que arruinarán las vacaciones
Aunque el año fue bueno para la mayoría de las actividades, hay incertidumbre en el sector privado. Preocupan especialmente el manejo de la inflación y la crisis energética. Por Por Fernando Garcia Soto - Redacción LA GACETA.
17 Diciembre 2007 Seguir en 
Ya con las Fiestas de Fin de Año encima y con el inminente inicio del receso estival, las preocupaciones que los empresarios tucumanos arrastraron a lo largo de 2007 parecen haber ingresado en una meseta. Sin embargo, los hombres de negocios no podrán descansar del todo tranquilos ni gozar de una relajación absoluta porque hay varios puntos oscuros y bastante graves que aguardan su atención en 2008.En general, todos los sectores de la economía terminan un buen año, apuntalado por un crecimiento de la actividad que rondará el 8%. Incluso, se prevé que la expansión continúe en 2008, aunque tal vez con un ímpetu menor al que mostró en la etapa que está pronta a concluir. Sin embargo, persiste una sensación de incertidumbre entre los actores privados. Este fenómeno es condimentado por varios factores, entre los que se incluyen la inflación -y su correlato en los costos-, la crisis energética, los cambios tributarios intempestivos y la inseguridad jurídica en general, que es abonada por la avidez estatal en la búsqueda de incrementar los recursos que apuntan a sostener el creciente gasto público.
Para echar pistas sobre cómo perciben que será 2008 empresarios, empleados y consumidores, la consultora D’Alessio Irol realizó un informe que contiene las conclusiones de 25 estudios realizados recientemente por esta firma. Según el trabajo, los empresarios sienten preocupación por satisfacer la creciente demanda interna, a la que deberán enfrentar con capacidad de producción casi al límite y con personal con niveles altos de rotación y bajo nivel de compromiso. En general, vislumbran un horizonte favorable, pero son cautos con sus proyectos de inversión. Como es de suponer, condiciona todos los planes el índice real de inflación y cómo manejará finalmente este problema el Gobierno nacional (les resulta una incógnita), como también la forma en que se ejecutarán los reajustes que se producirán en las tarifas de los servicios, y el costo de los insumos energéticos. La saturación de la capacidad instalada es un inconveniente que convive con la dificultad de conseguir mano de obra calificada.
Según el estudio de D’Alessio Irol, los empresarios sostienen que deberían producirse rápidamente inversiones en energía, ya que consideran que tendrán un alto impacto los problemas que pueden producirse en electricidad, gas y petróleo. Finalmente, observan dificultades en la logística interna -caminos, líneas férreas, depósitos, etcétera- tanto para sacar las cosechas como para abastecer la demanda interna creciente.
Los privados también manifiestan dudas sobre cuál será el peso del sector sindical en la marcha de la economía argentina. Esta preocupación no sólo está vinculada a los porcentuales de aumentos de salarios que plantearán este año los principales sindicatos del país, que sientan las bases para las subas que se pautan para el resto de las actividades, sino con la posibilidad de que desde el ámbito de la dirigencia gremial pudiera surgir algún cimbronazo que afecte el andar del Gobierno nacional. En esta línea, no comenzó muy bien la gestión presidencial de Cristina Fernández, que ya tuvo que vérselas con amenazas del líder de la CGT, Hugo Moyano.
Poco hacen las autoridades para reducir la incertidumbre de los empresarios sobre lo que puede pasar en 2008. La nueva gestión presidencial no emitió señales de reducción del gasto público ni de mayor transparencia en el manejo de los recursos, medidas que favorecerían un incremento de la inversión como forma de combatir la inflación. Entonces, la idea generalizada es que 2008 será casi igual que 2007, tirando a peor.







