Los que serán nexos con la Iglesia

La Presidenta confirmó en el cargo a Guillermo Oliveri, que sobrellevó la crisis entre el gobierno de Kirchner y el Vaticano en 2005. Por Guillermo Villareal, columnista de la agencia DyN.

16 Diciembre 2007
Cristina Fernández, Daniel Scioli y Mauricio Macri ya eligieron a quienes serán sus nexos con los credos, puesto clave en momentos de tensión entre el Gobierno y la Iglesia, o frente a presiones para conseguir un marco legal que fomente la igualdad religiosa. La primera mandataria confirmó en el cargo a Guillermo Oliveri, hombre de estrecha confianza de su marido, quien sobrellevó la crisis que en 2005 puso a la Argentina al borde de romper relaciones diplomáticas con el Vaticano.
El funcionario fue el único que mantuvo un diálogo reservado con el Episcopado, después de que Néstor Kirchner echó al obispo castrense Antonio Baseotto y reclamó su remoción a la Santa Sede. El prelado había enviado una carta al entonces ministro de Salud, Ginés González García, con motivo de sus opiniones en el polémico tema de la despenalización del aborto. Basseotto dijo que las personas que opinaban así debían ser tiradas al mar, con lo cual, se asociaron sus palabras con los vuelos de la muerte durante el terrorismo de Estado entre 1976 y 1983.
A pesar del clima de tensión que caracterizó la relación Iglesia-Gobierno en estos cuatro años, Oliveri mantuvo canales de diálogo abierto con integrantes de la cúpula episcopal encabezada por el cardenal Jorge Bergoglio, apelando a la estrategia del mutuo respeto, independencia y colaboración. Oliveri intenta ahora, sin éxito todavía, que los obispos finalmente formalicen el pedido de audiencia con Cristina de Kirchner, que puede abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales.
El Episcopado postergó esta semana la decisión, alegando una supuesta presión de los medios, aunque es probable -según pudo constatar DyN en fuentes eclesiásticas- que pueda acercarse la solicitud en el curso de la próxima semana, a fin de llevarle un saludo protocolar a la Presidenta antes de fin de año.
Oliveri desarrolló además un intenso trabajo en pro del diálogo ecuménico e interreligioso, como también a favor del respeto de las creencias de los pueblos originarios, aunque no consiguió derogar una ley que, al entender de credos no católicos, “condiciona la libertad de cultos” en el país.
No obstante, logró que Kirchner firmara en 2006 un decreto para flexibilizar la inscripción de organizaciones religiosas, permitiendo a las entidades no católicas establecerse como personas jurídicas y no como asociaciones civiles, y acceder así a beneficios impositivos. En esa dependencia queda todavía por cubrir la vacante de subsecretario de Culto, dado que Alejandro Grossman no continuará en el cargo.
En el ámbito nacional resta por resolverse quién sucederá a Carlos Custer como embajador ante la Santa Sede, aunque trascendió que Cristina Fernández ya remitió al Senado el pliego para que Alberto Iribarne, ex ministro de Justicia, ocupe esa plaza diplomática.
El gobernador bonaerense Daniel Scioli eligió como responsable de culto al periodista deportivo Enrique Moltoni, un ferviente católico que conduce un programa dedicado a la Virgen María.
En tanto, Mauricio Macri optó para la Dirección de Cultos por Federico Suárez, un joven egresado de la Universidad del Salvador y estrecho colaborador de Gabriela Michetti, vicejefa de Gobierno porteño, e integrante de la Red Luján (jóvenes cristianos para la acción política).
Suárez sucederá en el cargo a Alicia Vázquez, de silenciosa pero efectiva gestión, al punto que ella misma le propuso a Aníbal Ibarra la creación de esa dependencia, que tuvo una impronta ecuménica y de defensa del derecho humano a profesar la fe con libertad.

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