15 Diciembre 2007 Seguir en 
"Durante años nadie me quiso escuchar. Recién cuando me dejó casi muerta le dieron importancia a mi caso", dijo con lágrimas en los ojos J.S., la mujer que fue agredida salvajemente por su pareja en un barrio de San Pedro de Colalao. Después de haber permanecido internada durante tres días en el hospital Centro de Salud, se presentó a declarar ayer ante el fiscal Guillermo Herrera.
El sábado por la noche, la víctima tuvo una violenta discusión con L.A.G. El acusado tomó un látigo y la golpeó salvajemente. No conforme con ello, le propinó varios golpes de puño en distintas partes del cuerpo. Cuando se dio cuenta de que la mujer estaba inconsciente, la encerró en una habitación de la vivienda en San Pedro de Colalao.
El domingo por la mañana, la víctima le imploró a su pareja que la llevara a consulta en el centro asistencial de la villa turística. El agresor accedió, pero le advirtió, bajo amenaza de muerte, que debía informarles a los médicos que los golpes habían sido producto de una caída, relató J.S..
A causa de la gravedad de las heridas, la mujer fue derivada al Centro de Salud. Los profesionales que la atendieron no creyeron la versión y le pidieron que relatara qué había ocurrido. La víctima se quebró y dijo la verdad, por lo que el agresor fue aprehendido y, por solicitud del fiscal Guillermo Herrera, la Justicia ordenó que permaneciera detenido hasta tanto se defina su situación procesal.
La mujer, cuya identidad se preserva, le dijo a LA GACETA que desde hace más de un año era brutalmente golpeada por su pareja casi a diario.
"Me fui a San Pedro siguiéndolo a él porque no tenía familia, nadie que me escuchara. La Policía no me hacía caso y fue necesario que me dejara moribunda para que hicieran algo", aseguró J.S.
La víctima recordó que los primeros días de noviembre, ante el fiscal Arnoldo Suasnábar, presentó un pedido de exclusión del hogar y prohibición de acercamiento en contra de su pareja. "Nadie me escuchó ni me hizo caso. Pasaron los días y terminé así. Por eso, no bien pude levantarme de la cama del hospital, vine a ratificar la denuncia para que pueda vivir en paz de una vez por todas", expresó.
El sábado por la noche, la víctima tuvo una violenta discusión con L.A.G. El acusado tomó un látigo y la golpeó salvajemente. No conforme con ello, le propinó varios golpes de puño en distintas partes del cuerpo. Cuando se dio cuenta de que la mujer estaba inconsciente, la encerró en una habitación de la vivienda en San Pedro de Colalao.
El domingo por la mañana, la víctima le imploró a su pareja que la llevara a consulta en el centro asistencial de la villa turística. El agresor accedió, pero le advirtió, bajo amenaza de muerte, que debía informarles a los médicos que los golpes habían sido producto de una caída, relató J.S..
A causa de la gravedad de las heridas, la mujer fue derivada al Centro de Salud. Los profesionales que la atendieron no creyeron la versión y le pidieron que relatara qué había ocurrido. La víctima se quebró y dijo la verdad, por lo que el agresor fue aprehendido y, por solicitud del fiscal Guillermo Herrera, la Justicia ordenó que permaneciera detenido hasta tanto se defina su situación procesal.
La mujer, cuya identidad se preserva, le dijo a LA GACETA que desde hace más de un año era brutalmente golpeada por su pareja casi a diario.
"Me fui a San Pedro siguiéndolo a él porque no tenía familia, nadie que me escuchara. La Policía no me hacía caso y fue necesario que me dejara moribunda para que hicieran algo", aseguró J.S.
La víctima recordó que los primeros días de noviembre, ante el fiscal Arnoldo Suasnábar, presentó un pedido de exclusión del hogar y prohibición de acercamiento en contra de su pareja. "Nadie me escuchó ni me hizo caso. Pasaron los días y terminé así. Por eso, no bien pude levantarme de la cama del hospital, vine a ratificar la denuncia para que pueda vivir en paz de una vez por todas", expresó.
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