Amín afirmó que siente miedo en la cárcel

El hombre que asesinó a su esposa fue llevado a Tribunales, pero luego de hablar con él la fiscal decidió que no lo interrogaría oficialmente. El homicida dio a entender que no recordaba lo que había pasado en la madrugada del 28 de octubre. Apelación.

VIGILANCIA. Escoltado por policías y guardiacárceles y con el rostro tapado, Amín es conducido a la Fiscalía VI. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
VIGILANCIA. Escoltado por policías y guardiacárceles y con el rostro tapado, Amín es conducido a la Fiscalía VI. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
14 Diciembre 2007
“¡La amaba! ¡Jamás pude haberla matado!”. Estas fueron las primeras palabras que la fiscal Adriana Reinoso Cuello escuchó de boca de Pablo Antonio Amín, el hombre que asesinó a su esposa, María Marta Arias, y que ayer fue trasladado desde la cárcel hasta Tribunales.
Amín fue citado para declarar, pero finalmente la fiscal desistió de interrogarlo, ya que hasta que una junta médica no lo someta a distintas pericias, no se sabrá si al santiagueño, de 24 años, pueden imputarle el crimen.
El martes, el juez Víctor Manuel Pérez, sobre la base de un informe de la médica forense Yolanda Gordillo y a pedido de Reinoso Cuello, ordenó que Amín sea trasladado desde el Hospital Obarrio hasta el penal de Villa Urquiza. Entonces, Mario Leiva Haro, representante de la familia Arias, pidió que sea imputado, teniendo en cuenta de que, a pesar del tiempo transcurrido desde el crimen, ocurrido el 28 de octubre en el hotel Catalinas Park, Amín no había sido interrogado por la fiscal.
El joven, en una charla informal dentro de la Fiscalía VI, aseguró que no recordaba nada de lo sucedido. Según trascendió, la forense Gordillo le respondió: “ya hemos hablado del tema. Vos sabés muy bien lo que pasó”. Entonces, Amín aseguró que quería volver al hospital. “En la cárcel no estoy tranquilo. Por seguridad dejé de tomar los sedantes. Tengo miedo de quedarme dormido y que me pase algo malo”, afirmó. En ese momento intervino Leiva Haro. “¿Sabés por qué estás acá?”, le preguntó. “Lo estoy leyendo ahora”, respondió Amín mientras hojeaba el expediente en cuya carátula aparece el nombre de su esposa y el suyo como autor del homicidio.
Luego de esta charla, la fiscal decidió que no iba a interrogarlo.  
“El juez Pérez, en el fallo en el que autorizó el traslado del Obarrio, dejó en claro que se confirmaba la detención. Esto, supuestamente, dejaba sin efecto la suspensión de los tiempos procesales que había dictado la Justicia. La fiscal, ante esto, decidió que vaya a Tribunales”, explicaron Roberto Flores y Martín Zottoli, defensores de Amín. Los profesionales presentaron un planteo de nulidad contra la resolución que dictó Pérez. “No puede prestar declaración como imputado, ya que hasta el momento no se sabe si puede ser acusado”, indicaron. Al mismo tiempo, esperan que la Cámara de Apelaciones ordene que Amín sea llevado otra vez al Obarrio. Reinoso Cuello les comunicó a los defensores y al responsable de la querella que convocará a una junta médica, y que cuando los profesionales le envíen un informe detallado sobre la salud mental de Amín, decidirá si lo imputa o no.

Los evaluadores
Cinco profesionales asumirán la tarea de estudiar la conducta de Amín: dos del Obarrio, uno del Hospital de Salud Mental Nuestra Señora del Carmen, la jefa del gabinete psicosocial del Poder Judicial y la médica forense. A ellos se sumarán peritos de parte, uno por la defensa y otro por la querella. Según trascendió, el resultado de los estudios estaría listo el próximo año. “Nos vamos a oponer. Vamos a pedir el levantamiento de la suspensión de los plazos procesales para que sea citado a declarar. El sigue montando un circo para no afrontar la Justicia”, expresó Leiva Haro, que está convencido de que Arias fue víctima de un crimen pasional, motivado por celos. Los defensores rechazan esta hipótesis.
Anoche Amín sufrió una descompensación en la cárcel y debió ser trasladado al Hospital Avellaneda. Luego de ser medicado, recibió el alta médica.