De nada valió el tardío pedido de perdón

Brito afirmó que está arrepentido, que no es una mala persona y que cometió un error. Julio Flores mostró una foto de su hermano Javier

DURO MOMENTO.
DURO MOMENTO.
30 Noviembre 2002
"Siento dolor porque enluté a dos familias. A la mía, porque es difícil ir los miércoles y domingos a golpear el portón (de la cárcel). Pero más para la familia Flores, porque por culpa mía no tienen a Javier". Pío Hugo Brito, de 30 años, dijo ayer en tres oportunidades que está arrepentido y otras tantas pidió perdón, aunque aceptó que difícilmente puedan perdonarlo."No se arrepiente de nada, es un verso y yo no tengo a Javi", dijo Isabel de Flores tras escuchar a Brito por primera vez desde que comenzó el juicio.
Durante su breve discurso, Brito no se quebró ni mostró fisuras. Sólo se limitó a afirmar que está dispuesto a reinsertarse en la sociedad de la que él mismo se excluyó, según dijo.
"No suena lógico, como dijo la madre de Javier, que rece 1.000 rosarios. Lo que pasa es que después del hecho sentí un gran dolor, derramé lágrimas... estoy arrepentido por no tener conocimiento de mis actos. Pero encerrado pude reflexionar", dijo buscando un poco de misericordia en el tribunal.
"Le pido a Dios que me perdone, y también al tribunal, porque no soy una mala persona, sólo cometí un error y estoy dispuesto a pagarlo", dijo Brito, de 30 años. El condenado agregó, ante una sala colmada por el público, que nunca se consideró un ser irracional, y afirmó tener valores humanos y también sentimientos. "Estoy muy arrepentido, y si aceptan mi pedido de disculpas les doy las gracias", dijo para finalizar, antes de que el tribunal pasara a debatir para dictar la sentencia, en la cual lo condenaron a prisión perpetua.

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