Pidieron prisión perpetua por el homicidio de Flores

El 18 de junio de 2000, Pío Brito mató de una puñalada a su superior. El fiscal y los querellantes coincidieron en que hubo alevosía y premeditación en el ataque.

29 Noviembre 2002
Pío Hugo Brito, el joven que el 18 de junio de 2000 asesinó a su superior Javier Flores en el Hipermercado Libertad luego de una discusión, enfrenta una pena durísima. Ayer, durante los alegatos, el fiscal de Cámara Daniel Marranzino no sólo dio por hecho que Pío es el asesino, sino que además afirmó que actuó con alevosía, por lo que pidió que se lo condene a prisión perpetua. Los querellantes Juan Roberto Robles y Mario Mirra fueron más allá, y pidieron que la pena sea de reclusión perpetua. Por su parte, la defensora Mirta Mercé de Juárez pidió que se le aplique el mínimo de la pena del homicidio simple, o sea 8 años, ya que Brito no tiene antecedentes y actuó, a su entender, "obnubilado".
El día del hecho, Flores reprendió a Brito porque aparentemente lo habría encontrado bebiendo en lugar de estar trabajando. Brito, entonces, habría ido hasta la carnicería, donde tomó un cuchillo, y luego de interceptar a Flores, quien pensaba reprenderlo por su actitud, se lo clavó en la espalda. "Fue un ataque artero y planificado. Por eso no cabe otra opción que solicitar la condena por homicidio agravado y en consecuencia, la prisión perpetua", afirmó Marranzino.
Mirra y Robles fueron más duros. El primero de ellos trató de "bestia y animal" a Brito, quien durante todo el juicio no abrió la boca. Robles, en tanto, afirmó: "no queremos que algo así ocurra otra vez. Pretendemos una lección moral para la juventud".
Los querellantes también solicitaron al Híper una indemnización de $ 150.000 por daño moral, pedido que fue rechazado por el abogado Miguel Luderman, representante de la empresa. Los querellantes afirman que Flores no fue debidamente atendido tras el hecho y que inclusive, si la ambulancia no hubiera tardado tanto, se podría haber salvado la vida del joven.
A su turno, la defensora del acusado aseguró que el día del hecho, Flores tenía en sus manos todo el poder de la empresa -"y se puede haber llegado a marear"-. "A mi defendido lo amenazaron con echarlo y él se sintió vejado", dijo Mercé de Juárez. "No aprobamos la actitud de Brito, pero él entró en estado de shock. Su conducta es reprochable, pero él no pensó", aclaró.

Los últimos testigos
Antes de los alegatos se había concluido con la ronda de testigos. Adrián Barbarino estaba a cargo de la seguridad ese día, y contó que Javier lo llamó al depósito para que condujera a Brito hasta la oficina. "Cuando íbamos caminando, Pío me dijo que se volvía porque tenía que cerrar el portón y devolver la llave.
Cuando llegué a la oficina me llamaron por radio, pidiendo una ambulancia", dijo el joven que fue elogiado por la jueza Prieto por haber tenido "la más humana de las actitudes hasta hoy". "Cuando pregunté, (el guardia) Enrique Romano me dijo: ?Pío lo chuceó a Javier", señaló Barbarino. El joven dijo que tras ver que tenían reducido a Brito, se quedó junto a la víctima hasta que la llevaron para asistirlo.
El testimonio más cuestionado fue el de Erica Estork, quien era vigilante en aquel entonces y hoy es secretaria del director gerente del súper. Ella afirmó haber encontrado a Javier caminando "normalmente" hacia la enfermería, y que lo ayudó a llegar. Ningún otro testigo contó eso. Además, negó haber visto sangre en el piso, cuando todos contaron que había un reguero de unos 40 metros. A Estork se le llamó la atención por las "fallas graves" en su declaración, y luego los querellantes Mario Mirra y Juan Roberto Robles pidieron que sea procesada por falso testimonio.
La mayor cantidad de diferencias y contradicciones estuvo dada en las declaraciones de quienes ayudaron a Javier y de quienes lo atendieron en la enfermería, respecto de cómo lo trasladaron hasta la ambulancia y de por qué lo llevaron al hospital Padilla y no a un sanatorio. Hoy, a las 9, Brito tendrá la oportunidad de expresarse. Luego, los jueces María del Pilar Prieto, Emilio Páez de la Torre y Carlos Norry darán la sentencia.

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