La secuestraron para que les entregara dinero
Dos ataques. Una mujer y su hija fueron víctimas de un dramático asalto mientras dormían en una vivienda ubicada en avenida Mate de Luna 2.347. En la casa no había plata, por lo que los ladrones obligaron a la más joven a ir hasta una oficina, donde se apoderaron de $ 6.000.
María Catalina Rotta di Caro de Esteban se encontraba en la vivienda con su hija Natalia Esteban. Según le explicaron a la Policía cuando pudieron hacer la denuncia, poco antes de la medianoche del jueves, ambas se habían retirado a sus respectivas habitaciones.
Aproximadamente a las 4 ingresaron los delincuentes. Según los peritajes que luego realizaron los investigadores, aparentemente los asaltantes accedieron por los techos. Lo cierto es las puertas no habían sido forzadas. Dos de los hombres se dirigieron hasta el dormitorio de la escribana y los otros dos, al de su hija. A ninguna de las dos le dieron tiempo a nada. En la habitación de la madre encendieron la luz y la sacaron a la mujer violentamente de la cama. Rápidamente -según explicaron ellas- la envolvieron con una sábana y le ataron alrededor el cinto del camisón que tenía puesto. Así la obligaron a quedarse tendida en el piso.
Mientras amenazaban a Natalia, comenzaron a buscar elementos de valor para robar. Según informó luego la escribana, se alzaron con gran cantidad de joyas de oro y plata (dijo desconocer su valuación). Luego comenzaron a exigir que les entregaran dinero, pero las mujeres sólo tenían plata para uso cotidiano, y los delincuentes las amenazaron con matarlas si no obtenían un botín más sustancioso. La escribana les dijo entonces que tenía $ 6.000 en su estudio, ubicado en calle San Martín al 800. Luego de una breve deliberación, los asaltantes decidieron separarse. Dos de ellos se quedaron con la madre y los otros obligaron a Natalia a subir al Peugeot 206 azul de la familia. Fueron hasta el edificio, ingresaron a la oficina, ubicada en el 2 "B", y tomaron el dinero. Nadie se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Tomaron y comieron
Mientras tanto, los que habían quedado en la vivienda tomaron y comieron lo que había en la heladera. Cuando sus cómplices regresaron, ataron a la joven y escaparon nuevamente en el automóvil azul. Fueron casi dos horas de pánico. Poco antes de las 7, cuando lograron desatarse, las víctimas fueron hasta la seccional 7a y radicaron la denuncia. Cerca del mediodía, personal de la seccional 3a encontró el automóvil en el pasaje Florida al 3.100 (altura avenida Independencia al 3.000), donde lo habían abandonado los delincuentes. Según indicó la Policía, no le faltaba nada.
Cuando se enteró de lo sucedido, la fiscal María de las Mercedes Carrizo ordenó que la causa pase a la Dirección General de Investigaciones, para que sea instruida por personal de la sección Robos y Hurtos, al mando de los comisarios Humberto Ruezgas, José Luis Salas, Raúl Ferreira y René Aguirre.
Ayer a la tarde, la escribana se disculpó con LA GACETA por no hacer demasiadas declaraciones. "Ya está, ya pasó. Fue un asalto, pero por suerte a nosotras no nos pasó nada, que es lo más importante", dijo la mujer. "Fue algo muy feo, pero no quiero decir mucho. Busco tratar de olvidarme lo antes posible", agregó.
Los delincuentes tenían entre 20 y 30 años; actuaron todos armados y a cara descubierta, y no parecían ser de otra provincia. Aparentemente habían "marcado" la casa y conocían los movimientos internos.
Asimismo, se supo que cuando fueron a la escribanía le preguntaron a Natalia Esteban si había cámaras de vigilancia; como ella respondió que sí entraron agachados, por lo que en la filmación no se aprecia claramente el rostro de los asaltantes.
Teniendo en cuenta el operativo que concretaron, se estima que son profesionales, pero lo cierto es que cometieron algunos errores. Trascendió que la huella de uno de ellos quedó nítidamente marcada en un vaso de vidrio, y que anoche los peritos intentaban identificar al ladrón. Además, se pudo confeccionar retratos hablados, lo que que puede facilitar su captura. La búsqueda, por el momento, está orientada a sectores aledaños al sitio donde fue abandonado el vehículo.
Maniobras por el corte de tránsito
El carril este-oeste de la avenida Mate de Luna está cortado al tránsito a la altura del 2.300, donde viven las víctimas. Por eso, los delincuentes y su rehén debieron dar un rodeo por un pasaje para salir de la vivienda cuando se dirigieron hasta la escribanía y para ingresar a ella a la vuelta. A pesar de la hora, nadie sospechó de lo que estaba pasando, lo que benefició a los asaltantes.







