01 Diciembre 2007 Seguir en 
La tensión duró más de 20 minutos. Un hombre se produjo cortes en las muñecas en el jardín central de Tribunales, en avenida Sarmiento al 400, para protestar porque la Justicia no atendía la denuncia que había realizado contra dos policías.
"Me armaron una causa y por eso perdí mi trabajo. Cuando los denuncié comenzaron a amenazarme, y después, a toda mi familia. Así no se puede vivir", dijo Javier Aybar, de 31 años, mientras se cortaba el brazo con un bisturí.
Aybar, que trabajaba en la Legislatura, había sido detenido acusado de un abuso, pero la fiscal Teresita Marnero ordenó su libertad porque no había pruebas su contra. "Mi padre se volvió loco por toda esta situación. Ayer, estos dos hombres volvieron a golpearme y nadie hizo nada. Esto no da para más", gritó mientras continuaba lastimándose.
En Tribunales se paralizó la actividad cuando Aybar fue descubierto desangrándose en el jardín. "¡No se me arrimen que me corto!", les gritaba a los policías que en ningún momento lograron contenerlo. "Esto es una vergüenza. Denuncié a los policías en la seccional 4a y vine a pedir protección. Llegué acá y me dijeron que no estaban al tanto. Para colmo, no tengo plata para pagar un abogado", gritaba
Aybar se calmó sólo cuando habló con los periodistas y cuando la abogada Geraldine Salazar se ofreció a asistirlo de manera gratuita. El hombre, acompañado por la profesional, se presentó ante el juez de Instrucción Víctor Manuel Pérez con la intención de interponer un hábeas corpus. Antes de que concrete este paso legal, la fiscal IX de Instrucción, María de las Mercedes Carrizo lo invitó a que declarara. Antes de ratificar la denuncia, Aybar fue atendido por el servicio médico de emergencia.
"Este tipo de casos se van a seguir repitiendo. El ciudadano común siente que no encuentra respuestas o que se demoran en tenerla por parte de la Justicia", aseguró Salazar.
En relación con las denuncias que realizó Aybar, el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, señaló que se iniciaron actuaciones administrativas contra los policías que fueron acusados y que podrían ser pasados a disponibilidad.
"Me armaron una causa y por eso perdí mi trabajo. Cuando los denuncié comenzaron a amenazarme, y después, a toda mi familia. Así no se puede vivir", dijo Javier Aybar, de 31 años, mientras se cortaba el brazo con un bisturí.
Aybar, que trabajaba en la Legislatura, había sido detenido acusado de un abuso, pero la fiscal Teresita Marnero ordenó su libertad porque no había pruebas su contra. "Mi padre se volvió loco por toda esta situación. Ayer, estos dos hombres volvieron a golpearme y nadie hizo nada. Esto no da para más", gritó mientras continuaba lastimándose.
En Tribunales se paralizó la actividad cuando Aybar fue descubierto desangrándose en el jardín. "¡No se me arrimen que me corto!", les gritaba a los policías que en ningún momento lograron contenerlo. "Esto es una vergüenza. Denuncié a los policías en la seccional 4a y vine a pedir protección. Llegué acá y me dijeron que no estaban al tanto. Para colmo, no tengo plata para pagar un abogado", gritaba
Aybar se calmó sólo cuando habló con los periodistas y cuando la abogada Geraldine Salazar se ofreció a asistirlo de manera gratuita. El hombre, acompañado por la profesional, se presentó ante el juez de Instrucción Víctor Manuel Pérez con la intención de interponer un hábeas corpus. Antes de que concrete este paso legal, la fiscal IX de Instrucción, María de las Mercedes Carrizo lo invitó a que declarara. Antes de ratificar la denuncia, Aybar fue atendido por el servicio médico de emergencia.
"Este tipo de casos se van a seguir repitiendo. El ciudadano común siente que no encuentra respuestas o que se demoran en tenerla por parte de la Justicia", aseguró Salazar.
En relación con las denuncias que realizó Aybar, el jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, señaló que se iniciaron actuaciones administrativas contra los policías que fueron acusados y que podrían ser pasados a disponibilidad.







