Siguen las distorsiones externas

Punto de vista. Por Arquímedes Carrizo - Consultor azucarero.

02 Diciembre 2007
Durante 2007 se puso de manifiesto cómo los subsidios y la protección que tiene la producción de azúcar y alcohol combustibles en los países desarrollados (Estados Unidos, Japón, la Unión Europea, etcétera), y los emergentes (China, India, etcétera), distorsionan los mercados mundiales de estos productos, afectando a los productores eficientes.
El mercado mundial de azúcar acumuló excedentes de producción de 13 millones de toneladas en los períodos 2005/2006 y 2006/2007. Para 2007/2008 se esperan excedentes superiores a los 10 millones de toneladas. La suma de estos superávit de producción (suponiendo que se repitieran en los futuros años) tardarían unos seis o mas años en absorberse, por el aumento del consumo mundial, del orden de 3 millones de toneladas anuales.
En 2007, el mercado mundial del alcohol combustible fue estructurando un modelo no muy halagüeño para los países eficientes en producción de caña. Los estados desarrollados y los emergentes, que tendrán una demanda importante en el futuro, están instrumentando un maraña de normas, subsidios y protecciones arancelarias y paraarancelarias que los lleven, prácticamente, al autoabastecimiento y a vender al mundo sus excedentes a precios de dumping. El alto nivel de inversiones en destilerías de alcohol de arroz, de remolacha, de trigo, de maíz, etcétera, a altos costos de producción, así lo indican. Los proyectos en marcha en Estados Unidos para producir alcohol de maíz ya superan los niveles de demanda previstos para 2010. ¿Estados Unidos se convertirá en exportador de bioetanol subsidiado? China apunta a atender gran parte de la demanda de alcohol del Lejano Oriente. Por lo que el esperado mercado mundial en el cual el precio del alcohol y del azúcar se arbitren automáticamente, con altos precios impulsados por el petróleo, es sólo una esperanza para el largo plazo. Keynes decía: "en el largo plazo estamos todos muertos".
Por cierto, el contexto de mercado -anteriormente descripto-, impulsaron la caída del precio del azúcar y alcohol combustible en el mercado mundial, cuando todas la materias primas aumentaban de precio. Los hechos nos están mostrando, que el mercado internacional del etanol combustible pareciera buscar un modelo parecido al del azúcar, que es ejemplo de un mercado distorsionado e inestable, manejado por países productores ineficientes, pero que regulan. protegen y asignan subsidios, en cifras descomunales, a sus productores.
Con este cuadro externo comenzó la zafra 2007 en Tucumán, la cual tenía pronósticos de otra producción récord, producto de las inversiones en campos y en ingenios, que incentivaron la mejora en la rentabilidad del sector en estos últimos años. Pero el clima no permitió lograr un nuevo récord. Sabiamente la naturaleza acotó la producción, evitando lo que podría haber sido un año muy difícil para la actividad. La gran producción, hubiera llevado a un récord de exportaciones a precios de pérdida para los productores, los cuales estaban, además, sufriendo el embate de la inflación de costos de producción. También esta cosecha récord habría provocado caídas en los precios del mercado interno. Pero la solución climática permitió que el ingreso global azucarero sea mayor que el que se hubiera obtenido con la producción récord (por cierto, esta tendencia es muy distinta entre los productores individuales, en función de cómo los afectó el clima a cada uno). Un efecto residual de la regulación climática -y del aumento en el precio que provocó-, fue que se advirtió la necesidad de actualizar la protección a la importación de azúcar, montada en 1992, la cual es obsoleta y afecta negativamente al sector.

Los caminos
Como hemos visto, los mercados externos nos están señalando un camino para el sector que pasa por: 1- optimizar el mercado interno del azúcar, 2- desarrollar al máximo las posibilidades del mercado interno de bioetanol, y 3- avanzar con mayor valor agregado en todos los derivados de la sacarosa. Y de estas tres opciones, pareciera que el producto que requiere una estrategia prioritaria y el tiempo y esfuerzos de la clase dirigente local - sectores privado y público- es el alcohol combustible para el mercado interno argentino, ya que éste es el único que podría absorber a precios rentables los excedentes actuales excedentes de caña (e incentivar su expansión), si el precio del alcohol combustible que regule el Gobierno sigue el precio real de mercado de la nafta que sustituye.
El programa de etanol combustible vigente, con una mezcla del 5% con las naftas, tendría un impacto muy limitado en inversiones y en la resolución del problema de la caña excedente; sólo absorberá un poco más de 2 millones de toneladas de materia prima, por lo que las exportaciones a pérdida seguirían en un volumen importante en el futuro. Esto hace imperioso un programa que lleve la mezcla al 10-12% (¿alconafta?) lo más pronto posible, y al 20% en el mediano plazo. Paralelamente, es central un programa de incentivos (especialmente impositivos y financieros) al desarrollo de otros productos de la caña y del azúcar, especialmente los derivados de la sucroquímica y alcoquímica, o dar mayor valor agregado al azúcar, mediante la producción de alimentos u otros bienes terminados dentro de la provincia.

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