NUEVA YORK.- La farándula de Hollywood sorprende todos los días. Con sus extravagancias, separaciones inesperadas o romances pasajeros, las estrellas siempre hacen hablar, y establecen verdaderas modas.
Ahora, se conoció que las celebridades se alquilan. Sí, leyó bien. Hay actores y actrices famosas que cobran cachet para acompañar a una fiesta, o estar a su lado durante un partido de basquet. O actuar en su propia casa. Un ejemplo extremo de esto último fue lo que ocurrió hace unas semanas con los Rolling Stones, que cobraron la friolera de U$S 7 millones para dar un pequeño concierto en la fiesta de cumpleaños número 60 de un millonario texano.
Según una agencia de noticias italiana es una de las últimas modas en Estados Unidos.
En una subasta
En una reciente subasta benéfica para la fundación de Christopher Reeve contra la parálisis, un adinerado fans de Gwyneth Paltrow se adjudicó el derecho a almorzar y salir de compras con la estrella, luego de pagar U$S 13.500. Otro participante de la misma subasta adquirió por U$S 10.000 una entrada para sentarse en el estadio de los Knicks, equipo neoyorquino de basquet ball, al lado del cómico y siempre simpático Billy Crystal.
Por supuesto, no todas estas inversiones son tan onerosas; las hay más humildes.
Hace un mes, un directivo de una empresa pagó U$S 2.000 para acompañar a la actriz Susan Sarandon en un recorrido para entregar alimentos a un grupo de desamparados.
Muchos se preguntan si la moda se debe a los tiempos de crisis, en la que parecen haber caído las mismas estrellas, aunque bien que lo disimulan, de ser ese el caso.
Ponerse en venta o alquiler por caridad puede ser favorable para más de un artista, pero también puede presentar riesgos para su imagen. En mayo último -recuerda la agencia- una cita con Candaece Bushnell, la autora del libreto en que se inspiró la serie televisiva "Sexo en la ciudad", no recaudó más de U$S 300 para los enfermos de SIDA.
En otros casos, son las mismas celebridades las que compran en favor de sus colegas: un presentador de la ABC compró hace unos días por U$S 13.000 una colección de Stevie Wonder. (Especial)
Ahora, se conoció que las celebridades se alquilan. Sí, leyó bien. Hay actores y actrices famosas que cobran cachet para acompañar a una fiesta, o estar a su lado durante un partido de basquet. O actuar en su propia casa. Un ejemplo extremo de esto último fue lo que ocurrió hace unas semanas con los Rolling Stones, que cobraron la friolera de U$S 7 millones para dar un pequeño concierto en la fiesta de cumpleaños número 60 de un millonario texano.
Según una agencia de noticias italiana es una de las últimas modas en Estados Unidos.
En una subasta
En una reciente subasta benéfica para la fundación de Christopher Reeve contra la parálisis, un adinerado fans de Gwyneth Paltrow se adjudicó el derecho a almorzar y salir de compras con la estrella, luego de pagar U$S 13.500. Otro participante de la misma subasta adquirió por U$S 10.000 una entrada para sentarse en el estadio de los Knicks, equipo neoyorquino de basquet ball, al lado del cómico y siempre simpático Billy Crystal.
Por supuesto, no todas estas inversiones son tan onerosas; las hay más humildes.
Hace un mes, un directivo de una empresa pagó U$S 2.000 para acompañar a la actriz Susan Sarandon en un recorrido para entregar alimentos a un grupo de desamparados.
Muchos se preguntan si la moda se debe a los tiempos de crisis, en la que parecen haber caído las mismas estrellas, aunque bien que lo disimulan, de ser ese el caso.
Ponerse en venta o alquiler por caridad puede ser favorable para más de un artista, pero también puede presentar riesgos para su imagen. En mayo último -recuerda la agencia- una cita con Candaece Bushnell, la autora del libreto en que se inspiró la serie televisiva "Sexo en la ciudad", no recaudó más de U$S 300 para los enfermos de SIDA.
En otros casos, son las mismas celebridades las que compran en favor de sus colegas: un presentador de la ABC compró hace unos días por U$S 13.000 una colección de Stevie Wonder. (Especial)







