La fiesta en el Parque de los Príncipes

Cerca de 10.000 argentinos vibraron en el mítico estadio parisino y alentaron a Los Pumas.

CARITAS. Hinchas con los colores blanco y celeste pegados en la piel.REUTERS CARITAS. Hinchas con los colores blanco y celeste pegados en la piel.REUTERS
01 Octubre 2007
París.- La "onda verde" de los hinchas irlandeses acaparó toda la atención antes del choque con Los Pumas pero, al final, la fiesta fue de los argentinos, que desataron la euforia y la felicidad por la clasificación del equipo a los cuartos de final.
Casi 10.000 hinchas argentinos llegados desde distintas ciudades francesas y de países vecinos -también se vieron simpatizantes provenientes de nuestro país- se ubicaron en las tribunas del Parque de los Príncipes y dieron rienda suelta a la alegría por la histórica paliza propinada a los irlandeses. Promediando el duelo sólo se escuchaban los gritos de los hinchas argentinos, que desplegaron su inventiva y su gracia a la hora de alentar.
El "Vamos, vamos, Argentina; vamos, vamos a ganar" y el "Maradona, Maradona", cuando Juan Hernández tomaba el balón eran los cánticos más escuchados.
La eclosión de la euforia llegó cuando el árbitro nezeolandés Paul Honiss dio por terminado el partido.
Entonces comenzaron a desplegarse las banderas, aparecieron los cánticos y la gran ovación a esos héroes dentro de la cancha que habían consumado la gran hazaña al ganarle el clásico a Irlanda y quedar primeros en el denominado "grupo de la muerte". Esto determinó, además, evitar a los All Blacks en los cuartos de final.
Muy diferente había sido el panorama previo, donde la "onda verde" invadió las calles parisinas. Los hinchas irlandeses -jóvenes y viejos-, todos identificados con sus remeras, llenaron los irish pubs y tomaron cerveza en grandes cantidades. La mayoría lo hizo en los bares, en confiterías cercanas al estadio que se encuentra ubicado en las afueras de París, muy cerca de Roland Garros.
No hubo inconvenientes cuando los irlandeses se cruzaron con los argentinos, que también lucían sus remeras distintivas y banderas albicelestes. Cuando se encontraban, los simpatizantes argentinos les cantaban a los irlandeses "se van para Dublín" y cuando lo hacían con un francés, le decían "se van a Cardiff", ya que en esa ciudad se medirán con los All Blacks.
Luego, durante el partido, todo transcurrió en paz, pero entonces fue mayor el énfasis que pusieron los argentinos, que saltaban, gritaban y cantaban viendo la gran demostración de Los Pumas.
Al final, el festejo alcanzó su mayor dimensión, ya que los argentinos gozaban de la felicidad por el triunfo y por la clasificación que los sitúa en cuartos de final, donde llegan invictos y con un buen panorama por delante. (Télam)