21 Septiembre 2007 Seguir en 
Un día después de que se publicó en distintos medios el ofrecimiento de un recompensa de $ 100.000 para quien aportara datos que permitan el esclarecimiento del caso Lebbos, una persona llamó al teléfono de la fiscalía II. El informante -que aparentemente entabló la comunicación desde un teléfono público- aseguró que habría que indagar más sobre lo sucedido en la zona de Raco, ubicada a menos de 10 kilómetros del lugar en el que el 11 de marzo del año pasado se encontró el cadáver de Paulina.
El martes se conoció la decisión del fiscal Carlos Albaca de volver a foja cero la investigación del caso, llamando a declarar a todos los testigos nuevamente, comenzando por quienes estuvieron con la joven el 26 de febrero de 2006 en un pub del ex Abasto. La determinación del investigador coincide con la denuncia realizada por una menor, quien dijo haber sido drogada, y luego violada por tres hombres, luego de haber estado en un bar en la misma zona (ver La Policía...). Una de las hipótesis que maneja la Justicia es que a Paulina le pudo haber sucedido algo similar pero, en su caso, terminó trágicamente. A lo largo de los más de 18 meses que lleva la investigación, se determinó que Paulina presentaba altos índices de alcohol en sangre y que tenía muy lastimada la tráquea. Pero no se pudo comprobar si había sido violada ni tampoco si la muerte había sido provocada por estrangulamiento o si se había tratado de un deceso accidental. Desde un principio, el avance de la investigación estuvo basado en los dichos de Virginia Mercado, una joven que estuvo aquella noche con Paulina y que aseguró que, a eso de las 7, ambas salieron del bar, y en la esquina de pasaje Gutiérrez y Alem tomaron a un remise color bordó, presumiblemente Fiat Duna. Sin embargo, ninguno de los dos fiscales que trabajaron con la causa (Alejandro Noguera primero y Albaca después) encontraron pruebas concretas para corroborar los dichos de la joven. Mercado actualmente vive en Salta.
Un misterio
El hecho de que el cadáver haya sido arrojado en Tapia (ex profeso según determinaron peritos de Gendarmería Nacional) refuerza las sospechas de que a la joven la mantuvieron secuestrada en alguna casa de la zona desde ese 26 de febrero hasta el 11 de marzo. Lo que a la Policía le llama la atención es el tiempo transcurrido entre la desaparición y el hallazgo pues, indican, es difícil mantener oculto un cuerpo.
El miércoles Alberto Lebbos, padre de Paulina, se reunió con Albaca y expresó su impresión acerca del reinicio de la investigación. Según trascendió, Albaca le habría advertido que había varias pericias que él había ordenado y cuyos resultados podían darle impulso a la investigación. Una de ellas es el entrecruzamiento telefónico. "Yo no critico al fiscal ni a la Justicia. Confío en que tarde o temprano se va a saber qué pasó con mi hija. Pero quiero que se utilicen todos los medios tecnológicos que existen para que se esclarezca el crimen", advirtió Lebbos. El ex funcionario del Gobierno de la Provincia, además, consideró necesario que se investigue si hay alguna vinculación entre lo que le sucedió a su hija y el ataque que dijeron haber sufrido las dos jóvenes el sábado a la noche, tras haber estado en el ex Abasto. "Yo no quiero que se descarte nada. Tal vez el ofrecimiento de la recompensa ayude para que alguien diga qué fue lo que realmente le pasó a Paulina", afirmó Lebbos.
El martes se conoció la decisión del fiscal Carlos Albaca de volver a foja cero la investigación del caso, llamando a declarar a todos los testigos nuevamente, comenzando por quienes estuvieron con la joven el 26 de febrero de 2006 en un pub del ex Abasto. La determinación del investigador coincide con la denuncia realizada por una menor, quien dijo haber sido drogada, y luego violada por tres hombres, luego de haber estado en un bar en la misma zona (ver La Policía...). Una de las hipótesis que maneja la Justicia es que a Paulina le pudo haber sucedido algo similar pero, en su caso, terminó trágicamente. A lo largo de los más de 18 meses que lleva la investigación, se determinó que Paulina presentaba altos índices de alcohol en sangre y que tenía muy lastimada la tráquea. Pero no se pudo comprobar si había sido violada ni tampoco si la muerte había sido provocada por estrangulamiento o si se había tratado de un deceso accidental. Desde un principio, el avance de la investigación estuvo basado en los dichos de Virginia Mercado, una joven que estuvo aquella noche con Paulina y que aseguró que, a eso de las 7, ambas salieron del bar, y en la esquina de pasaje Gutiérrez y Alem tomaron a un remise color bordó, presumiblemente Fiat Duna. Sin embargo, ninguno de los dos fiscales que trabajaron con la causa (Alejandro Noguera primero y Albaca después) encontraron pruebas concretas para corroborar los dichos de la joven. Mercado actualmente vive en Salta.
Un misterio
El hecho de que el cadáver haya sido arrojado en Tapia (ex profeso según determinaron peritos de Gendarmería Nacional) refuerza las sospechas de que a la joven la mantuvieron secuestrada en alguna casa de la zona desde ese 26 de febrero hasta el 11 de marzo. Lo que a la Policía le llama la atención es el tiempo transcurrido entre la desaparición y el hallazgo pues, indican, es difícil mantener oculto un cuerpo.
El miércoles Alberto Lebbos, padre de Paulina, se reunió con Albaca y expresó su impresión acerca del reinicio de la investigación. Según trascendió, Albaca le habría advertido que había varias pericias que él había ordenado y cuyos resultados podían darle impulso a la investigación. Una de ellas es el entrecruzamiento telefónico. "Yo no critico al fiscal ni a la Justicia. Confío en que tarde o temprano se va a saber qué pasó con mi hija. Pero quiero que se utilicen todos los medios tecnológicos que existen para que se esclarezca el crimen", advirtió Lebbos. El ex funcionario del Gobierno de la Provincia, además, consideró necesario que se investigue si hay alguna vinculación entre lo que le sucedió a su hija y el ataque que dijeron haber sufrido las dos jóvenes el sábado a la noche, tras haber estado en el ex Abasto. "Yo no quiero que se descarte nada. Tal vez el ofrecimiento de la recompensa ayude para que alguien diga qué fue lo que realmente le pasó a Paulina", afirmó Lebbos.







