10 Abril 2002 Seguir en 
"Veía que lo pateaba como loco, estaba encarnizado y ya tenían el dinero. Se lo dije al que me tenía del cuello y le gritó al otro para que no le pegara más. Ahí se fueron corriendo". El relato pertenece a Tomasa Estela López de Marder, quien el domingo pasado fue asaltada en su casa junto a su esposo Enrique Marder, de casi 78 años.
El atraco se produjo a las 17.50 en la casa donde la pareja vive con su empleada, en Junín primera cuadra, al lado del negocio de ropa para hombres que tienen desde hace varios años.
Reconstrucción
Marder está internado en un sanatorio privado, donde deberán implantarle una placa de platino en la cara para reconstruir el maxilar superior derecho, que fue una de las más serias lesiones que sufrió. También le quebraron la nariz y algunas costillas, y sufrió fuertes golpes en la cabeza.
"Yo volvía del negocio porque había ido a levantar el toldo, y en la puerta me agarraron dos gitanos. Sé que son gitanos porque estaban con una mujer en un auto, y por la forma de hablar y sus rasgos", comentó.
Los ladrones le preguntaron por su hijo "Freddy" (Jorge Marder), quien tiene un negocio de compra-venta de autos. "Como sé que varias veces trató con gitanos, primero no sospeché nada. Me dijeron que tenían que dejarle dinero. Uno me dio 300 dólares y me dijo que le devolviera 50. Ahí empecé a oler el asalto", dijo Marder, quien, con este, ya sufrió tres atracos violentos.
Una vez adentro, uno de los dos corpulentos hombres tomó a la mujer por el cuello y la obligó a ir hasta donde tenían dinero y joyas, y lo tomó. El otro, mientras tanto, golpeaba a Marder, quien en ningún momento intentó resistirse, según dijo. Los ladrones se llevaron al menos $4.000 y joyas con un alto valor afectivo además de económico."Yo no hice la denuncia porque no sirve de nada. A pesar de que estamos en pleno centro, viven asaltando a la gente. Si hasta tuve que vender el auto porque me daba miedo volver desde la guardería que está a la vuelta", comentó indignado el hombre, que padece de fuertes dolores en todo el cuerpo.
Pocos datos
Su esposa agregó que la semana pasada asaltaron a un vecino suyo un día de semana a las 16.30 y que en el bar de la esquina suele haber arrebatos y robos casi a diario. Allí, los delincuentes suelen subir a la vereda en moto para quitarles las carteras a las mujeres.
Los identikits y la posible pertenencia de los ladrones a la comunidad de gitanos son los únicos datos con los que cuenta hasta ahora la Policía.
El atraco se produjo a las 17.50 en la casa donde la pareja vive con su empleada, en Junín primera cuadra, al lado del negocio de ropa para hombres que tienen desde hace varios años.
Reconstrucción
Marder está internado en un sanatorio privado, donde deberán implantarle una placa de platino en la cara para reconstruir el maxilar superior derecho, que fue una de las más serias lesiones que sufrió. También le quebraron la nariz y algunas costillas, y sufrió fuertes golpes en la cabeza.
"Yo volvía del negocio porque había ido a levantar el toldo, y en la puerta me agarraron dos gitanos. Sé que son gitanos porque estaban con una mujer en un auto, y por la forma de hablar y sus rasgos", comentó.
Los ladrones le preguntaron por su hijo "Freddy" (Jorge Marder), quien tiene un negocio de compra-venta de autos. "Como sé que varias veces trató con gitanos, primero no sospeché nada. Me dijeron que tenían que dejarle dinero. Uno me dio 300 dólares y me dijo que le devolviera 50. Ahí empecé a oler el asalto", dijo Marder, quien, con este, ya sufrió tres atracos violentos.
Una vez adentro, uno de los dos corpulentos hombres tomó a la mujer por el cuello y la obligó a ir hasta donde tenían dinero y joyas, y lo tomó. El otro, mientras tanto, golpeaba a Marder, quien en ningún momento intentó resistirse, según dijo. Los ladrones se llevaron al menos $4.000 y joyas con un alto valor afectivo además de económico."Yo no hice la denuncia porque no sirve de nada. A pesar de que estamos en pleno centro, viven asaltando a la gente. Si hasta tuve que vender el auto porque me daba miedo volver desde la guardería que está a la vuelta", comentó indignado el hombre, que padece de fuertes dolores en todo el cuerpo.
Pocos datos
Su esposa agregó que la semana pasada asaltaron a un vecino suyo un día de semana a las 16.30 y que en el bar de la esquina suele haber arrebatos y robos casi a diario. Allí, los delincuentes suelen subir a la vereda en moto para quitarles las carteras a las mujeres.
Los identikits y la posible pertenencia de los ladrones a la comunidad de gitanos son los únicos datos con los que cuenta hasta ahora la Policía.







