05 Septiembre 2007 Seguir en 
RABAT, Marruecos/ MADRID, España.- En su acto de campaña electoral en Casablanca, los islamistas moderados no tuvieron dudas: ganarán las elecciones parlamentarias de Marruecos del 7 de septiembre.
"Seremos el grupo más fuerte", se entusiasma Zaad Eddine Othmani, secretario general del Partido por la Justicia y el Desarrollo (PJD). En los comicios anteriores, hace cinco años, esta agrupación, antes insignificante, obtuvo 42 de las 325 bancas del Parlamento, convirtiéndose en la tercera fuerza legislativa.
Su actual optimismo, por eso, parece justificado. Incluso, algunos analistas locales pronostican que el PJD duplicará su presencia en el Parlamento, aunque no obtendrá la mayoría absoluta.
Pese a esto, ningún otro partido mostró hasta ahora la intención de cooperar con el PJD. No quieren imponer la sharia (ley islámica), no tienen nada contra el turismo, ni quieren ser caracterizados como islamistas, sino como islámicos. Su modelo es el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Turquía.
Por esto, está prácticamente descartado que Marruecos, uno de los más estrechos aliados de Estados Unidos y de Occidente en el mundo árabe, tenga en el futuro un gobierno islamista. De todas maneras, quien vaya a formar gobierno después de las elecciones depende del rey Mohammed VI, el encargado de designar al primer ministro y de manejar los hilos en las principales cuestiones políticas. (DPA)
"Seremos el grupo más fuerte", se entusiasma Zaad Eddine Othmani, secretario general del Partido por la Justicia y el Desarrollo (PJD). En los comicios anteriores, hace cinco años, esta agrupación, antes insignificante, obtuvo 42 de las 325 bancas del Parlamento, convirtiéndose en la tercera fuerza legislativa.
Su actual optimismo, por eso, parece justificado. Incluso, algunos analistas locales pronostican que el PJD duplicará su presencia en el Parlamento, aunque no obtendrá la mayoría absoluta.
Pese a esto, ningún otro partido mostró hasta ahora la intención de cooperar con el PJD. No quieren imponer la sharia (ley islámica), no tienen nada contra el turismo, ni quieren ser caracterizados como islamistas, sino como islámicos. Su modelo es el Partido de la Justicia y el Desarrollo de Turquía.
Por esto, está prácticamente descartado que Marruecos, uno de los más estrechos aliados de Estados Unidos y de Occidente en el mundo árabe, tenga en el futuro un gobierno islamista. De todas maneras, quien vaya a formar gobierno después de las elecciones depende del rey Mohammed VI, el encargado de designar al primer ministro y de manejar los hilos en las principales cuestiones políticas. (DPA)







