03 Septiembre 2007 Seguir en 
BASORA, Irak.- Las tropas británicas se retiraron anoche de su última base en la ciudad iraquí de Basora y dejaron el control de la localidad en manos del ejército del país. Los soldados se instalaron en una base aérea ubicada fuera de la ciudad.
El primer ministro británico, Gordon Brown, negó que el repliegue de las tropas sea una derrota y explicó que la operación forma parte de un plan preestablecido. "Estábamos en posición de combate en cuatro provincias y ahora pasamos a tener un papel supervisor, aunque podemos volver a intervenir bajo ciertas circunstancias", aseguró.
El mandatario se mostró confiado en que los iraquíes y la ONU puedan hacerse cargo de la seguridad en esa zona conflictiva y destacó el trabajo hecho por los soldados de su país. Las tropas británicas se encargarán de entrenar y asesorar al ejército iraquí.
El ministerio de Defensa británico aseguró además que las fuerzas de seguridad iraquíes desean asumir esa responsabilidad y que la entrega del Palacio de esa localidad, donde residían los soldados, es un paso hacia ese objetivo.
Enfrentados a la catástrofe
La retirada de las tropas ocurre en un momento de recriminaciones entre ex generales estadounidenses y británicos sobre la guerra en Irak y podría desatar cuestionamientos en Washington, donde el presidente George W. Bush está presionado para hacer lo mismo. Varios medios militares estadounidenses opinaron que los británicos se rindieron en Irak.
Integrantes del Ejército Mehdi, la milicia del clérigo radical Moqtada al Sadr, aplaudieron la medida como una victoria para ellos y una derrota para Gran Bretaña. "Estaban enfrentándose a la catástrofe y se fueron por nuestros ataques", consideró uno de los combatientes.
Basora, cuya población es mayoritariamente chiita, es la segunda ciudad más importante de Irak, con dos millones de habitantes. Se encuentra a 550 kilómetros al sur de la capital, Bagdad.
Principal vía de exportación del petróleo, se ha convertido en un violento escenario de combates entre los partidarios del Ejército Mehdi, los del Consejo Supremo Islámico de Irak de Abdel Aziz Hakim y los seguidores del partido Fadhila.
El ejército británico mantiene todavía unos 5.500 soldados desplegados en el sur de Irak, que serán reducidos a 5.000 antes de que finalice el año. (AFP-NA-Reuters)
El primer ministro británico, Gordon Brown, negó que el repliegue de las tropas sea una derrota y explicó que la operación forma parte de un plan preestablecido. "Estábamos en posición de combate en cuatro provincias y ahora pasamos a tener un papel supervisor, aunque podemos volver a intervenir bajo ciertas circunstancias", aseguró.
El mandatario se mostró confiado en que los iraquíes y la ONU puedan hacerse cargo de la seguridad en esa zona conflictiva y destacó el trabajo hecho por los soldados de su país. Las tropas británicas se encargarán de entrenar y asesorar al ejército iraquí.
El ministerio de Defensa británico aseguró además que las fuerzas de seguridad iraquíes desean asumir esa responsabilidad y que la entrega del Palacio de esa localidad, donde residían los soldados, es un paso hacia ese objetivo.
Enfrentados a la catástrofe
La retirada de las tropas ocurre en un momento de recriminaciones entre ex generales estadounidenses y británicos sobre la guerra en Irak y podría desatar cuestionamientos en Washington, donde el presidente George W. Bush está presionado para hacer lo mismo. Varios medios militares estadounidenses opinaron que los británicos se rindieron en Irak.
Integrantes del Ejército Mehdi, la milicia del clérigo radical Moqtada al Sadr, aplaudieron la medida como una victoria para ellos y una derrota para Gran Bretaña. "Estaban enfrentándose a la catástrofe y se fueron por nuestros ataques", consideró uno de los combatientes.
Basora, cuya población es mayoritariamente chiita, es la segunda ciudad más importante de Irak, con dos millones de habitantes. Se encuentra a 550 kilómetros al sur de la capital, Bagdad.
Principal vía de exportación del petróleo, se ha convertido en un violento escenario de combates entre los partidarios del Ejército Mehdi, los del Consejo Supremo Islámico de Irak de Abdel Aziz Hakim y los seguidores del partido Fadhila.
El ejército británico mantiene todavía unos 5.500 soldados desplegados en el sur de Irak, que serán reducidos a 5.000 antes de que finalice el año. (AFP-NA-Reuters)







