03 Septiembre 2007 Seguir en 
ARTEMIDA.- Una madre y sus cuatro hijos, que murieron en los incendios forestales que azotaron durante 10 días a Grecia fueron enterrados ayer, mientras las primeras lluvias de otoño hacen crecer la esperanza de que podrían extinguirse las llamas que ya se cobraron 64 víctimas.
Las tormentas en el norte de Grecia inundaron dos pueblos. En tanto, los bomberos siguen luchando contra las llamas en la región sureña del Peloponeso. Se espera que llueva a lo largo del país.
“Los bosques quemados contribuyeron a las inundaciones, que arrastraron autos hacia el mar“, aseguró el oficial de bomberos Giorgos Minos, en la península norteña de Halkidiki.
En el pueblo de Artemida, ubicado en una carbonizada montaña del Peloponeso, unos 200 habitantes asistieron al funeral de la madre encontrada sujetando a sus hijos, una imagen tocante del infernal sendero de destrucción.
“Me quedé sin lágrimas”, expresó Loukia Papadimitropoulos, de 64 años, una de las vecinas que lloraba ante el paso del cortejo rumbo a la iglesia del pueblo. Los incendios obligaron a miles de pobladores a huir de sus casas, destruyeron pueblos y grandes áreas de bosques. Entre los 64 muertos que causó, se incluyen a siete bomberos.
En tanto, el gobierno conservador griego recibió críticas de distintos sectores por su manejo de la crisis de cara a las elecciones parlamentarias del 16 de setiembre, vistas como cruciales para el ritmo de las reformas que Grecia necesita para ponerse al día con sus colegas de la zona euro.
El primer ministro Costas Karamanlis, dijo que su Gobierno ya distribuyó al menos 107 millones de euros (U$S 146,2 millones) en compensaciones. (Reuter-DPA)
Las tormentas en el norte de Grecia inundaron dos pueblos. En tanto, los bomberos siguen luchando contra las llamas en la región sureña del Peloponeso. Se espera que llueva a lo largo del país.
“Los bosques quemados contribuyeron a las inundaciones, que arrastraron autos hacia el mar“, aseguró el oficial de bomberos Giorgos Minos, en la península norteña de Halkidiki.
En el pueblo de Artemida, ubicado en una carbonizada montaña del Peloponeso, unos 200 habitantes asistieron al funeral de la madre encontrada sujetando a sus hijos, una imagen tocante del infernal sendero de destrucción.
“Me quedé sin lágrimas”, expresó Loukia Papadimitropoulos, de 64 años, una de las vecinas que lloraba ante el paso del cortejo rumbo a la iglesia del pueblo. Los incendios obligaron a miles de pobladores a huir de sus casas, destruyeron pueblos y grandes áreas de bosques. Entre los 64 muertos que causó, se incluyen a siete bomberos.
En tanto, el gobierno conservador griego recibió críticas de distintos sectores por su manejo de la crisis de cara a las elecciones parlamentarias del 16 de setiembre, vistas como cruciales para el ritmo de las reformas que Grecia necesita para ponerse al día con sus colegas de la zona euro.
El primer ministro Costas Karamanlis, dijo que su Gobierno ya distribuyó al menos 107 millones de euros (U$S 146,2 millones) en compensaciones. (Reuter-DPA)







