02 Septiembre 2007 Seguir en 
WASHINGTON.- Presionado desde su propio partido y acuciado por las evidencias, el senador republicano Larry Craig, protagonista de un escándalo sexual, anunció ayer "con tristeza" su dimisión, que hará efectiva a fin de mes. "Pido perdón a mi familia, a quienes han tenido el coraje de apoyarme en estas circunstancias y al pueblo de Idaho, por la pena que he causado", dijo Craig, de 62 años, casado y con tres hijos, que hace sólo tres días había afirmado que no renunciaría.
El principio del fin para este político que pasó 10 años en la Cámara de Representantes y 17 en el Senado, empezó el 11 de junio en un baño del aeropuerto de Minneapolis, cuando un policía de civil que investigaba denuncias de que ese baño era lugar de cita de homosexuales lo detuvo por "conducta lasciva". Según el informe policial, Craig entró al baño y miró durante varios minutos al agente a través de una rendija en el cubículo. Posteriormente, entró al cubículo vecino y comenzó a golpear el suelo con la punta del zapato y a rozarlo con el del agente, señal que los expertos aseguran es común entre homosexuales que desean sexo con desconocidos.
El peor recurso
Posteriormente, Craig deslizó la palma de la mano por debajo de la madera que dividía ambos cubículos. Era otra señal. En ese momento, el policía le enseñó su identificación por debajo del separador, tras lo cual oyó un ahogado "¡Oh, no!" En un intento por amedrentar al policía, Craig le mostró su identificación de senador y le dijo: "¿qué tal esto?" Pero sólo sirvió para hundirlo más. Ya en sede policial, durante un tenso interrogatorio, el senador acusó al agente de haberlo tendido una trampa y de haber sido incitado. Al final se declaró culpable, pagó U$S 575 de multa y no se lo contó a nadie.
Cuando esta semana estalló todo el escándalo, Craig proclamó que no es gay y que se había declarado culpable para que todo quedará en el olvido. Craig, que a lo largo de su carrera se distinguió por sus posiciones contrarias a los derechos homosexuales, deberá afrontar ahora cargos judiciales, acusado de acosar sexualemente a un hombre en un baño público.
Este caso significa un nuevo revés del gobierno del presidente, George W. Bush, que viene sufriendo importantes bajas, además del desprestigio de ex funcionarios de alto nivel. Tal el caso de Donald Rumsfeld, que fue jefe del Pentágono y líder de la invasión a Irak, cuya competencia fue puesta en dura por el ex comandante de las tropas británicas. (Télam-DPA)
El principio del fin para este político que pasó 10 años en la Cámara de Representantes y 17 en el Senado, empezó el 11 de junio en un baño del aeropuerto de Minneapolis, cuando un policía de civil que investigaba denuncias de que ese baño era lugar de cita de homosexuales lo detuvo por "conducta lasciva". Según el informe policial, Craig entró al baño y miró durante varios minutos al agente a través de una rendija en el cubículo. Posteriormente, entró al cubículo vecino y comenzó a golpear el suelo con la punta del zapato y a rozarlo con el del agente, señal que los expertos aseguran es común entre homosexuales que desean sexo con desconocidos.
El peor recurso
Posteriormente, Craig deslizó la palma de la mano por debajo de la madera que dividía ambos cubículos. Era otra señal. En ese momento, el policía le enseñó su identificación por debajo del separador, tras lo cual oyó un ahogado "¡Oh, no!" En un intento por amedrentar al policía, Craig le mostró su identificación de senador y le dijo: "¿qué tal esto?" Pero sólo sirvió para hundirlo más. Ya en sede policial, durante un tenso interrogatorio, el senador acusó al agente de haberlo tendido una trampa y de haber sido incitado. Al final se declaró culpable, pagó U$S 575 de multa y no se lo contó a nadie.
Cuando esta semana estalló todo el escándalo, Craig proclamó que no es gay y que se había declarado culpable para que todo quedará en el olvido. Craig, que a lo largo de su carrera se distinguió por sus posiciones contrarias a los derechos homosexuales, deberá afrontar ahora cargos judiciales, acusado de acosar sexualemente a un hombre en un baño público.
Este caso significa un nuevo revés del gobierno del presidente, George W. Bush, que viene sufriendo importantes bajas, además del desprestigio de ex funcionarios de alto nivel. Tal el caso de Donald Rumsfeld, que fue jefe del Pentágono y líder de la invasión a Irak, cuya competencia fue puesta en dura por el ex comandante de las tropas británicas. (Télam-DPA)







