El Gobierno y la telaraña opositora
Peirano apelaría a recursos de la Anses y de la AFIP para enfrentar un fuerte vencimiento de la deuda. Líderes opositores parecen más propensos a la discordia que a la unidad. Por Angel Anaya - Columnista.
24 Julio 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- A poco de decretarse la constitución de un fondo de garantías que asegure el destino de los depósitos previsionales en la Anses, el nuevo ministro de Economía, Miguel Peirano, debe enfrentar en agosto los mayores vencimientos de la deuda del actual ejercicio: 3.515 millones de dólares. Las fuentes de financiamiento disponen tan sólo de U$S 840 millones y Peirano deberá descartar una nueva emisión de bonos, cuya afectación en los mercados a causa del desprestigio del Indec exigiría el pago de altas tasas. Todo indica que el ministro apelará a recursos de la Anses y de la AFIP, ante la resistencia del Banco Central a contribuir con reservas, complicando el programa monetario de acumulación. Con ese marco de expectativas ha estado creciendo desde hace diez días el índice de riesgo país. El problema se agrega a la mala racha que en los últimos tiempos ha debido soportar el Gobierno y que sus voceros definen como campaña sucia. Tan reciente como esa situación ha sido el hecho de que el conflicto pesquero de Puerto Deseado haya puesto un hecho perturbador en la agenda del viaje de la primera dama a España. La violencia provocó daños millonarios en seis empresas pesqueras españolas y mientras remontaba vuelo la candidata presidencial, el gobierno hispano solicitó al argentino y al de Santa Cruz que protejan los bienes con aquel origen. Una Babel
Sin embargo, la seguidilla de circunstancias que por momentos colocan al poder a la defensiva, parece tener compensaciones con la telaraña de diferencias donde se halla la oposición, cuyos líderes se exhiben más propensos a la discordia que a un fondo de coincidencias mínimas suficientes para convocar atención ciudadana. Tras su original lanzamiento de fórmula en el pucará de Tilcara -que lo llevará por todo el país hasta culminar con el cierre de campaña en el ámbito porteño-, Roberto Lavagna se prodigó con una retahíla despectiva contra el abanico opositor que parece ser, curiosamente, una disputa de porciones electorales difíciles de clasificar. Naturalmente, las réplicas fueron rápidas, pero tampoco compartidas entre sí, lo cual permite predecir hasta el momento que el oficialismo ganará o perderá más por el resultado de sus propias acciones que por lo que hagan sus adversarios de Babel. Especialmente en orden a la comunicación, donde la incógnita mayor apunta a Cristina Kirchner, propensa a relacionarse por control remoto, como demuestra su aparato de asesores oficiales. Testimonios abundan, como el último en Madrid, donde su custodia se encargó de aislar a los periodistas argentinos de los restantes. ¿Es posible surgir de las urnas sin comunicación? Podría ser, si el babélico lenguaje de la oposición se fortalece. (De nuestra Sucursal)







