21 Julio 2007 Seguir en 
La llegada de las elecciones y las palabras de campaña encienden las esperanzas. De ser cierto todo lo que se promete, la Argentina sería un país diferente. Ideas.Esta vez sí. Dos fechas marcadas desde hace meses en el calendario nos acercarán a la felicidad: el 26 de agosto y el 28 de octubre. Dos frases, dichas por máximos protagonistas de las gestas, así lo demuestran: “vamos por todo” y “la novedad del cambio es precisamente seguir en la misma dirección”. Argentinos en general, y tucumanos en particular, triunfaremos. Mientras tanto, para apaciguar la desesperante espera, permítanse soñar...
Los legisladores habrán terminado sus campañas de reelección y se abocarán nuevamente a la tarea de resolver los problemas de la gente, si es que antes no deciden esperar hasta después de las vacaciones, teniendo en cuenta que este año sesionaron la friolera de cinco veces. Entonces, podrán, por ejemplo, avanzar en la creación de nuevas fiscalías, defensorías y juzgados de Instrucción, además de reformar el Código Procesal Penal.
La Corte, por fin, podrá expedirse sobre las leyes que deben regular el Consejo Asesor de la Magistratura y, de esa forma, el Poder Ejecutivo podrá por fin nombrar a los jueces de Sentencia, para que mejore el control sobre las salidas de los presos.
Nuestro gobernador, ahora en serio, hará realidad las palabras que dijo al asumir en la actual gestión, acerca de que en 90 días acabaría con la inseguridad. Para esto, seguramente, pedirá otros tres meses de paciencia.
Usted podrá salir a la calle sabiendo que, al regresar, sus pertenencias estarán intactas, ya que las rondas de la Policía, a pie y en patrulleros, será constante.
Las mujeres no tendrán inconveniente en llevar sus carteras de la manera más cómoda, ya que no deberán estar atentas a que cualquier ladrón se las arrebate del brazo y las lastime. Seguramente este tipo de delitos va a ser erradicado.
Aquellos que acumulen delitos similares continuarán detenidos, tal como lo determina la ley, y no volverán a la calle a aterrorizar a las mujeres en menos de 24 horas.
Se terminará de informatizar a la Policía, para acercarla un poco más al siglo XX.
El Congreso analizará reformas en el Código Penal que redundarán en beneficios para la población.
En Capital Federal se derogará la polémica Ley Cafiero, por lo que la ciudad tendrá su propio cuerpo de seguridad y entonces los miembros de la Policía Federal tendrán una distribución uniforme en todo el país y colaborarán con las investigaciones complejas. Así realizarán trabajos acordes con su capacitación y no serán destinados sólo a la custodia de edificios históricos o a la entrega de documentos, como sucede en Tucumán.
La Gendarmería Nacional podrá destinar más personal a su excelente laboratorio pericial, y así muchos de sus integrantes dejarán de hacer de guardaespaldas de funcionarios y magistrados.
En Tucumán se terminarán de construir las oficinas de la tan demorada División Homicidios y se pondrán en lugares estratégicos las tan retardadas cámaras de vigilancia.
Se profundizarán los planes de estudio para tener policías realmente preparados, y no muchos agentes, que lo único que quieren es un trabajo.
Los policías tendrán una remuneración acorde con su trabajo, como deberían tenerla los médicos y los maestros, y no deberán hacer servicios adicionales para poder mantener a su familia.
En muchos casos dejará de haber sospechas de connivencia entre policías y abogados, y entre abogados y empleados judiciales, que redundan en la falta de transparencia y de justicia para el ciudadano. Habrá menos participantes en las marchas que se realizan los martes frente a la Casa de Gobierno, ya que la Justicia irá resolviendo uno por uno los casos impunes que laceran a familias enteras.
Nunca más deberá escuchar la respuesta “no tenemos combustible” cada vez que usted llame a una comisaría para pedir ayuda.Esta vez sí. Dos fechas marcadas desde hace meses en el calendario nos acercarán a la felicidad: el 26 de agosto y el 28 de octubre. Dos frases, dichas por máximos protagonistas de las gestas, así lo demuestran: “vamos por todo” y “la novedad del cambio es precisamente seguir en la misma dirección”. Argentinos en general, y tucumanos en particular, triunfaremos. Mientras tanto, para apaciguar la desesperante espera, permítanse soñar...
Los legisladores habrán terminado sus campañas de reelección y se abocarán nuevamente a la tarea de resolver los problemas de la gente, si es que antes no deciden esperar hasta después de las vacaciones, teniendo en cuenta que este año sesionaron la friolera de cinco veces. Entonces, podrán, por ejemplo, avanzar en la creación de nuevas fiscalías, defensorías y juzgados de Instrucción, además de reformar el Código Procesal Penal.
La Corte, por fin, podrá expedirse sobre las leyes que deben regular el Consejo Asesor de la Magistratura y, de esa forma, el Poder Ejecutivo podrá por fin nombrar a los jueces de Sentencia, para que mejore el control sobre las salidas de los presos.
Nuestro gobernador, ahora en serio, hará realidad las palabras que dijo al asumir en la actual gestión, acerca de que en 90 días acabaría con la inseguridad. Para esto, seguramente, pedirá otros tres meses de paciencia.
Usted podrá salir a la calle sabiendo que, al regresar, sus pertenencias estarán intactas, ya que las rondas de la Policía, a pie y en patrulleros, será constante.
Las mujeres no tendrán inconveniente en llevar sus carteras de la manera más cómoda, ya que no deberán estar atentas a que cualquier ladrón se las arrebate del brazo y las lastime. Seguramente este tipo de delitos va a ser erradicado.
Aquellos que acumulen delitos similares continuarán detenidos, tal como lo determina la ley, y no volverán a la calle a aterrorizar a las mujeres en menos de 24 horas.
Se terminará de informatizar a la Policía, para acercarla un poco más al siglo XX.
El Congreso analizará reformas en el Código Penal que redundarán en beneficios para la población.
En Capital Federal se derogará la polémica Ley Cafiero, por lo que la ciudad tendrá su propio cuerpo de seguridad y entonces los miembros de la Policía Federal tendrán una distribución uniforme en todo el país y colaborarán con las investigaciones complejas. Así realizarán trabajos acordes con su capacitación y no serán destinados sólo a la custodia de edificios históricos o a la entrega de documentos, como sucede en Tucumán.
La Gendarmería Nacional podrá destinar más personal a su excelente laboratorio pericial, y así muchos de sus integrantes dejarán de hacer de guardaespaldas de funcionarios y magistrados.
En Tucumán se terminarán de construir las oficinas de la tan demorada División Homicidios y se pondrán en lugares estratégicos las tan retardadas cámaras de vigilancia.
Se profundizarán los planes de estudio para tener policías realmente preparados, y no muchos agentes, que lo único que quieren es un trabajo.
Los policías tendrán una remuneración acorde con su trabajo, como deberían tenerla los médicos y los maestros, y no deberán hacer servicios adicionales para poder mantener a su familia.
En muchos casos dejará de haber sospechas de connivencia entre policías y abogados, y entre abogados y empleados judiciales, que redundan en la falta de transparencia y de justicia para el ciudadano. Habrá menos participantes en las marchas que se realizan los martes frente a la Casa de Gobierno, ya que la Justicia irá resolviendo uno por uno los casos impunes que laceran a familias enteras.
Nunca más deberá escuchar la respuesta “no tenemos combustible” cada vez que usted llame a una comisaría para pedir ayuda.
El futuro nos sonríe. Ojalá que las elecciones lleguen rápido y que nadie nos despierte del sueño. El futuro nos sonríe. Ojalá que las elecciones lleguen rápido y que nadie nos despierte del sueño.







