16 Julio 2007 Seguir en 
La rápida reacción del chofer del interno 22, de la línea 18, evitó que un incendio se transformará en una tragedia. A las 13.45, Víctor Alfredo Roldán, de 44 años, circulaba por Pueyrredón, primera cuadra, cuando observó que salía humo desde el motor e ingresaba al interior del rodado.
En medio de la humareda, Roldán detuvo el colectivo sobre la vereda de la calle Pueyrredón, a pocos metros de la intersección con la avenida Mate de Luna e hizo bajar rápidamente a todos los pasajeros.
En pocos minutos, las llamas se apoderaron del transporte, hasta que llegaron los bomberos voluntarios de Villa Luján, quienes fueron los primeros en atacar el fuego. Minutos después arribó una autobomba de la Policía, quienes terminaron de extinguir los últimos focos ígneos, aunque la mayor parte del colectivo quedó destruido. LA GACETA (C)
En medio de la humareda, Roldán detuvo el colectivo sobre la vereda de la calle Pueyrredón, a pocos metros de la intersección con la avenida Mate de Luna e hizo bajar rápidamente a todos los pasajeros.
En pocos minutos, las llamas se apoderaron del transporte, hasta que llegaron los bomberos voluntarios de Villa Luján, quienes fueron los primeros en atacar el fuego. Minutos después arribó una autobomba de la Policía, quienes terminaron de extinguir los últimos focos ígneos, aunque la mayor parte del colectivo quedó destruido. LA GACETA (C)







