Se entregaron cerca de 100 armas en una semana

El programa nacional para el desarme voluntario, dirigido a la población civil, tuvo una inmediata respuesta entre los tucumanos. En el Renar se canjea armamento a cambio de dinero. En algunos casos, se trata de reliquias familiares.

GOLPES. Primero se registra el número de serie, la marca, el tipo y el calibre del arma y luego se la desarma a mazazos. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
GOLPES. Primero se registra el número de serie, la marca, el tipo y el calibre del arma y luego se la desarma a mazazos. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
16 Julio 2007
Las dos señoras, tía y sobrina, entraron a la oficina del Registro Nacional de Armas (Renar) llevando varias cajas. Se sentaron en las butacas acolchadas y esperaron con paciencia a que las atendieran: querían a entregar las cuatro armas de fuego que habían hallado en sus casas, casi por casualidad.
Desde el martes, cuando se puso en marcha el plan nacional de entrega voluntaria de armas de fuego (estipulado por la Ley 26.216), en la sede local del Renar ya fueron canjeados por dinero casi 100 pistolas y revólveres que estaban en manos de civiles.
"Encontré una de las pistolas sin quererlo. Estaba revisando los armarios de la casa, para separar la ropa que iba a mandar al asilo y otras cosas para donar, y en un cajón estaba el arma. Nos pusimos a buscar y encontramos tres más en distintos cajones, bien envueltitas", contó una de las mujeres en la oficina del Renar, en el pasaje 2 de abril 323.
"Las pistolas pertenecían a los hombres de la familia. Cuando murieron los dueños, las armas quedaron guardadas. Yo no sabía que estaban allí, ni de qué tipo son. Escuché decir algo acerca de una Beretta, un Colt y una Browning, pero no sé más. Son prehistóricas; me parece que ya no servían", añadió.
Como se hace en todos estos casos, las pistolas fueron inutilizadas delante de la persona que las entregó. Para ello se coloca el arma sobre un yunque y se la golpea con una maza de hierro.
"Me dio un poco de pena que las destruyeran. Quizás un anticuario las hubiese apreciado. Pero no queríamos tener armas en casa, es muy peligroso. Uno no sabe qué puede pasar si entran ladrones y encuentran una pistola; y, si se la llevan, para qué la pueden usar después", reflexionó su parienta.
Una pareja de profesores de tango llegó poco después. En una caja llevaban lo que la señora definió como una reliquia familiar. "El revólver pertenecía a los abuelos de mi esposo. Nosotros lo teníamos en una repisa, como adorno, pero no sé qué tipo de arma es", contó. "Mi hijo de 18 años me convenció de canjearlo. Me dijo que no le parecía seguro tener un arma en la casa, ni siquiera una que no funcione. Además, necesitábamos la plata", dijo.

Sin preguntas
Según informó Luis Sal Area, titular de la delegación Tucumán del Renar, desde que se lanzó el plan han recibido una gran cantidad de consultas. "Luego de la nota publicada el lunes de la semana pasada por LA GACETA, mucha gente se acercó a pedir el canje de sus armas", comentó.
El funcionario calcula que en una semana fueron destruidas más de 90 armas, entregadas en forma anónima a cambio de una cantidad de dinero estipulada por ley: $ 100 para los pistolones, entre $ 100 y $ 300 para los revólveres, entre $ 100 y $ 150 para las escopetas y hasta $ 450 para pistolas, carabinas y fusiles.
"La ley estipula tres condiciones: anonimato para el poseedor (no se le pregunta el nombre ni de dónde procede el arma); la inmediata destrucción del arma con una maza y la entrega del cheque, que se cobra en cualquier sucursal del Banco Nación, sin necesidad de identificarse", explicó Sal Area. Los datos definitivos acerca de cuántas unidades se destruyeron y de qué tipo son se envían a la base de datos del Renar. Con esa información, dijo el funcionario, el organismo nacional hará en unos seis meses una evaluación general del nivel de respuesta que obtuvo el proyecto en todo el país.


CONTRA LA VIOLENCIA

40.000 armas aspira a recuperar el Renar en el país. El plan busca desarmar la población civil, como una manera de batallar contra la inseguridad.

El 65% De las muertes causadas por armas de fuego ocurren en suicidios, accidentes o conflictos interpersonales.

Los requisitos para obtener la credencial de usuario de un arma son más rigurosos desde 2004. Se piden exámenes físicos y psicológicos; además hay que demostrar que no se tienen antecedentes policiales y que se posee un medio lícito de vida, entre otros requisitos.

El 63% de los homicidios dolosos cometidos en el país en 2003 se perpetró con armas de fuego. En 2004, por primera vez en la historia, en la Ciudad de Buenos Aires las muertes por armas de fuego (fueron 233) superaron a las causadas por accidentes de tránsito (217).

Las armas se entregan en la sede del Renar (pasaje 2 de Abril 323), de lunes a viernes, entre las 8.30 y las 13.30.

Las penas por tener armas de uso civil sin autorización legal van de seis meses a dos años de prisión. Si fuesen armas de guerra (desde calibre 38), la pena va de dos a seis años. La portación ilegal se castiga con hasta con ocho años y medio de prisión.

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