La lealtad debida a Cristina

Alperovich estampó su adhesión en el libro de registro oficialista. Las andanzas del omnipotente secretario estatal Sergio Mansilla. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

15 Julio 2007
Cristina Fernández de Kirchner (CFK) disciplinó a la tropa de gobernadores peronistas. A José Alperovich no se le pasó por la cabeza romper con esa ley no escrita, que sujeta a los dirigentes de distrito a la máxima jerarquía de la Casa Rosada. Ha aprendido aceleradamente que el peronismo es un partido presidencialista, donde rige un sistema de premios y castigos muy severos. La senadora CFK, si sucede a su marido, no renunciará al uso del látigo. Alperovich se inclinó ante la voluntad presidencial el lunes pasado y juró lealtad por adelantado. El nepotismo convalidado por el voto popular no es un rasgo exclusivo del peronismo de 2007. Los Sapag, por ejemplo, en Neuquén, han estructurado un sistema de gobierno dinástico, que se apoya además en un partido invencible desde la década del sesenta (el Movimiento Popular Neuquino). La fidelidad a la esposa del presidente Kirchner se basa también en la dependencia financiera. El federalismo fiscal se ha vuelto una utopía en una república que se construyó como tal en el siglo XIX, cuando se pactó la nacionalización de las rentas de la aduana. En forma centralizada, la Casa Rosada se queda con la tajada del león - los impuestos al cheque y a las ganancias, entre otros-. Si quieren ser asistidas en el futuro en su endeudamiento y recibir fondos para obras públicas, las provincias deberán hacer muy buena letra ante CFK, una política de perfil intransigente.
Alperovich tiene más de un motivo para no querer irritar a la primera dama bonaerense. El lunes la calificó de abanderada del cambio, en sintonía con el eslogan que predica Néstor Kirchner para maquillar el continuismo. Y dijo presente el jueves en San Juan, al asistir al lanzamiento de la candidatura de la primera dama en el Congreso Argentino de Filosofía. En el libro de adhesiones a la candidata de origen bonaerense ya estampó su firma más de una vez. Se ve que no quiere perder el tren, ni su puesto entre los legionarios de Cristina.
Conoce Alperovich que el esposo presidente quebró en más de un pedazo al radicalismo y sumó a los gobernadores de este origen en la concertación K. Estos saben que si saltan el cerco, el garrote presidencial les partirá la cabeza y liquidará sus carrera políticas. La rebelión federalista de los gobernadores ya es una postal del siglo XX, a esta altura de la presente centuria. Enfrentamientos como el de Celestino Gelsi con Arturo Frondizi pertenecen al ámbito recoleto de los historiadores y no son fuente de inspiración para estos tiempos de obediencia debida.
La tolerancia no distingue precisamente al matrimonio que pretende perpetuarse mediante oportunos enroques en los puestos de mando supremo de la nación política.

Esfuerzo descomunal
La trituración de las estructuras no oficialistas signó la salida de la crisis de la convertibilidad. El radicalismo gobernante en cinco provincias ató su destino a la Casa Rosada, bajo el paraguas de la concertación K, y abandonó toda pretensión fiscalizadora del gobierno federal. "Es el peor de todos". Con esta tajante y concisa definición pintó el radical Gerardo Morales al gobernador santiagueño Gerardo Zamora, cuya afiliación está suspendida, por haberse pasado al bando kirchnerista. El candidato a vicepresidente de la alianza radical-lavagnista pelea duramente por arrebatarle el usufructo de la sigla a los socios de Kirchner con fortuna diversa en los estrados judiciales. No menos complejo es el panorama del radicalismo, cuya fragmentación condena a una ubicación incierta a la fórmula oficial Mario Marigliano-Raúl Martínez Araóz. Los desgajamientos de los neorradicales de Participación Cívica para la Victoria se inclinan por Alperovich-Juan Luis Manzur, mientras que los seguidores de Roberto Palina se nuclean tras de Esteban Jerez (Coalición Cívica para la Resistencia). Las disidencias perjudican la chance del radicalismo oficial, pero el dedo de Morales indica dónde esta focalizada la ortodoxia. El comportamiento del votante en las competencias provinciales está condicionado por variables alejadas muchas veces de las especulaciones de comité.

Mutaciones del final
La Legislatura, en su composición mayoritaria de alperovic histas y juristas, entró en receso, tras la sesión del jueves pasado. El modo regimentado cómo votaron todo lo que necesitaba la Casa de Gobierno se explica por el milagro del acople. Mediante esta herramienta, podrán cobijarse con la fórmula Alperovich-Manzur, aunque la chance reeleccionista de varios de ellos es incierta.
Es posible que la Cámara se mantenga congelada hasta la transferencia del poder, en octubre, ya que muchos de sus actuales integrantes piensan volver a sus bancas. Mientras tanto, el gobernador usará su arma predilecta: los decretos de necesidad y urgencia (DNU). De este modo, sorteará debates incómodos en medio de la insípida campaña electoral. El omnipotente secretario de Coordinación con Municipios y Comunas Rurales administrará con inmensa flexibilidad la ayuda dineraria a comisionados comunales y a intendentes municipales, por un decreto que estaba destinado a pasar inadvertido en medio de la efervescencia kirchnerista.
Sergio Mansilla también es el primer candidato a legislador por la lista oficialista, por la sección oeste. Sumamente llamativo es que se justifique toda erogación de dinero bajo una fórmula tan amplia como imprecisa, como es el bienestar de la comunidad y la preservación del bien común. Precisamente aquel colaborador de Alperovich fue denunciado por el radical Ariel García, en febrero. Este le acusó por el presunto incumplimiento de los deberes de funcionarios público, a raíz de la falta de rendición de cuentas de los comisionados rurales por el uso dado a los recursos estatales durante 2006.
La causa se tramita perezosamente en una fiscalía penal, a pesar de las instrucciones del ministro fiscal Luis De Mitri . La oposición antialperovichista está que trina con esos antecedentes político-judiciales de Mansilla. Casi todos esos comisionados rurales en falta lucharán por continuar en sus cargos por el período 2007-2011. Y hasta que la Justicia no dilucide la seriedad de la denuncia, un manto de sospecha envolverá a todos los presuntos implicados. Los funcionarios que conducen las comunas forman parte de un ejército leal al gobernador,
El secretario candidato manejará con mano de hierro los dineros públicos en favor de los postulantes del alperovichismo, en toda la provincia, y con mayor celo, en la estratégica sección electoral del oeste. De esa manera, la cartera de Interior volverá a ser la caja negra de las operaciones proselitistas del gobierno de turno, como ocurrió en las décadas anteriores. Las solidaridades creadas bajo gestiones pasadas permite entender por qué nunca Mansilla fue llamado a hablar en el recinto para que diga qué pasó con los recursos girados a las comunas rurales. Entre bueyes no hay cornadas, reza un dicho popular. Nada nuevo bajo el sol.

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