El robo de un cuadro en el Museo Navarro

15 Julio 2007
El reciente robo de un cuadro de Enrique Policastro, del  Museo de Bellas Artes “Timoteo Navarro” ha puesto en evidencia una vez más la precariedad en que se desenvuelven estas instituciones culturales en el ámbito de la provincia y de la Universidad Nacional de Tucumán. En mayo pasado, en el Centro Cultural Virla, sustrajeron dos cámaras fotográficas digitales durante una exposición de Panasonic “Miradas argentinas”. Nadie advirtió nada, tampoco el servicio de vigilancia. El hurto se produjo mientras el público visitaba la sala. En ninguno de los casos, hubo hasta ahora detenidos.
“Noté que en muchos casos la situación que presentan las instituciones culturales en Tucumán no coincide con la gran producción intelectual de sus habitantes”, dijo el director de Patrimonio y Museos de la Nación en una visita que realizó a Tucumán en febrero de 2005. El funcionario había anticipado en esa oportunidad que enviaría la colección de grabados de Goya, que reflejan la invasión de Napoleón a España, a principios del siglo XIX. El Museo Timoteo Navarro se hallaba por entonces en refacción desde el año 2000. La exposición del famoso artista español fue trasladada desde Jujuy y estuvo casi dos meses en la Jefatura de Policía porque el según entonces director de Artes Visuales, el Museo no reunía las condiciones necesarias para montar una muestra de esa envergadura. “El mejor lugar era el Timoteo Navarro, pero no se quiso invertir en rejas ni en pagar más guardias, de modo que se decidió dejarla en depósito judicial”, afirmó. Surgió una controversia a raíz de que este funcionario aseguraba que los grabados de Goya estaban guardado en un galpón húmedo de una dependencia policial, palabras que fueron refutadas por el secretario de Seguridad Ciudadana. La muestra se inauguró finalmente el 8 de mayo de 2005. Como es una desafortunada costumbre, fue notoria la ausencia de funcionarios del Poder Ejecutivo Provincial en el acto de apertura.
El hurto de la pintura de Policastro, que forma parte del patrimonio del Museo, desnudó varios problemas en la institución. Se informó a la Policía que la tela se denominaba “Paisaje tucumano”, cuyo valor rondaba los 160.000 dólares. La denuncia había sido hecha por el actual titular de Artes Plásticas, pero cinco días después de ocurrido el hecho, el mismo funcionario le dijo a los investigadores que el cuadro se llamaba “Sementera” y que su valuación no superaba los $ 5.000. Ello revela que hay un gran desconocimiento del patrimonio.
El funcionario que precedió al actual en el área le dijo a nuestro diario que durante su gestión instaló un sistema de alarmas en el museo pero que nunca se pagó el servicio que finalmente, se desactivó. También señaló que intentó tasar todas las obras de la entidad para poder asegurarlas pero que nunca le proporcionaron el dinero para hacerlo.
Una artista plástica denunció que el Museo Timoteo Navarro no cuenta con un equipo de restauradores ni de montajistas capacitados, ni tampoco con investigadores propios y que tampoco posee un depósito con refrigeración para preservar las obras, declaraciones que no fueron desmentidas por el titular del área ni por el secretario de Cultura.
Cabe preguntarse entonces cuál es la política cultural en esta materia si el mismo Estado no se preocupa por resguardar como corresponde el valioso patrimonio ni por inventariarlo ni por asegurarlo. Se trata, por cierto, de un tesoro que pertenece a todos los tucumanos, no a los gobiernos. Estos, por cierto, tienen la obligación de protegerlo; si no lo hacen están incumpliendo con el deber de funcionarios públicos.

Tamaño texto
Comentarios