26 Junio 2007 Seguir en 
“Es un paso importante, pero mis entrañas aún sangran por lo que le ocurrió a mi hijo”, afirmó María Helena Carrasco, madre de Güido Robles, el niño de 10 años que murió en julio de 2003 después de haber sido operado de amígdalas. Carrasco, que se enteró a través de LA GACETA de que la fiscal solicitó la elevación a juicio de la causa, aseguró que no bajará los brazos hasta que los acusados enfrenten a un tribunal.
“He pasado por tantas situaciones difíciles, que quiero tener fuerzas para cuando llegue el juicio”, dijo con la voz entrecortada por el llanto.
- Pero el juicio podría realizarse el año que viene...
- Lucharé para que sea este año. Ha pasado mucho tiempo. No me voy a quedar cruzada de brazos.
- ¿Seguirá peleando?
- Aún sufrimos el dolor por la muerte de Güido y estamos abatidos por cómo murió. Iniciamos esta lucha para que a nadie le pase lo mismo. Sin embargo, no podemos olvidar. Estamos destruidos.
- ¿Cuáles fueron las consecuencias de la muerte de Güido?
- La muerte de mi hijo generó males en toda la familia. No lo hemos podido superar. En estos cuatro años, ni el Gobierno, ni la Legislatura, ni el sanatorio donde murió se ofrecieron a ayudarnos.
- ¿Qué tipo de ayuda esperaba?
- Como vivo de una pensión alimentaria, lo único que pretendía es que colaboraran para que mis hijos y yo pudiéramos recibir asistencia psicológica. Por la falta de ayuda profesional, las consecuencias fueron peores. Durante este tiempo tuvimos que pasar momentos terribles. Sofía, la hermana menor, lo dibuja como un ángel y, Facundo, de 11, dice que habla con él.
- ¿Por qué inició un campaña de recolección de firmas?
- Para que la provincia se adhiera a la Ley Nacional 23.849. Más de 8.000 personas me apoyaron para que casos como el de mi hijo no se repitan.
- ¿De qué servirá esta norma?
- Los médicos tomarán recaudos para cuidar a sus pacientes. Deben saber que por una mala praxis serán condenados.
- ¿Tuvo alguna respuesta?
- Ninguna, aunque es cierto que estuve enferma y no visité a los legisladores.
“He pasado por tantas situaciones difíciles, que quiero tener fuerzas para cuando llegue el juicio”, dijo con la voz entrecortada por el llanto.
- Pero el juicio podría realizarse el año que viene...
- Lucharé para que sea este año. Ha pasado mucho tiempo. No me voy a quedar cruzada de brazos.
- ¿Seguirá peleando?
- Aún sufrimos el dolor por la muerte de Güido y estamos abatidos por cómo murió. Iniciamos esta lucha para que a nadie le pase lo mismo. Sin embargo, no podemos olvidar. Estamos destruidos.
- ¿Cuáles fueron las consecuencias de la muerte de Güido?
- La muerte de mi hijo generó males en toda la familia. No lo hemos podido superar. En estos cuatro años, ni el Gobierno, ni la Legislatura, ni el sanatorio donde murió se ofrecieron a ayudarnos.
- ¿Qué tipo de ayuda esperaba?
- Como vivo de una pensión alimentaria, lo único que pretendía es que colaboraran para que mis hijos y yo pudiéramos recibir asistencia psicológica. Por la falta de ayuda profesional, las consecuencias fueron peores. Durante este tiempo tuvimos que pasar momentos terribles. Sofía, la hermana menor, lo dibuja como un ángel y, Facundo, de 11, dice que habla con él.
- ¿Por qué inició un campaña de recolección de firmas?
- Para que la provincia se adhiera a la Ley Nacional 23.849. Más de 8.000 personas me apoyaron para que casos como el de mi hijo no se repitan.
- ¿De qué servirá esta norma?
- Los médicos tomarán recaudos para cuidar a sus pacientes. Deben saber que por una mala praxis serán condenados.
- ¿Tuvo alguna respuesta?
- Ninguna, aunque es cierto que estuve enferma y no visité a los legisladores.







